Boxeo

Pasaje en mano y en primera fila. Luis Ortiz debe estar en Nueva York y formar su lío contra Wilder

Wilder vs. Breazeale un nocaut seguro y una decepción

Deontay Wilder enfrenta este sábado a Dominic Breazeale en Nueva York y se pronostica un nocaut, pero el campeón ha cosechado críticas del mundo del boxeo porque decir que quiere tener un “muerto’’ en su hoja de servicios.
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Deontay Wilder enfrenta este sábado a Dominic Breazeale en Nueva York y se pronostica un nocaut, pero el campeón ha cosechado críticas del mundo del boxeo porque decir que quiere tener un “muerto’’ en su hoja de servicios.

Luis Ortiz le debe una visita a Deontay Wilder. Cuando el Bombardero de Alabama suba al ring este sábado en Nueva York, ahí en primera fila debe estar el gigante de Camagüey, siguiendo cada movimiento del campeón del Consejo Mundial en papel de aguafiestas o de recuerdo vivo de algo que está pendiente.

Hablara de la pelea de Wilder contra Dominic Breazeale sería escribir por gusto. Con sus trompones largos y profundos, el rey de la división máxima deberá encontrar la anatomía del retador entre los rounds cuarto y quinto para ponerlo a dormir. No será el sueño de los justos, pero sí el de la realidad.

Breazeale no se encuentra en el nivel de Oritz, quien a sus 40 años se mantiene vigente, al punto que Anthony Joshua asegura que el primer nombre que le vino a la mente para reemplazar al mentiroso de Jarrell Miller fue el del cubano.

Ya no vale la pena hablar de la supuesta oferta de $5, $6 o $7 millones hecha por el equipo de Joshua para tentar a Ortiz. Todo la historia es turbia, con pocos resquicios para la claridad. Se trata de la palabras de unos contra otros. Lo que importa ahora es la realidad y esa pasa por Wilder.

Ortiz le debe una visita al campeón, porque fue Wilder el que vino a Miami, exactamente a Hialeah, para tocar la fibra de Ortiz minutos después de que despachara por nocaut a Daniel Martz. En televisión nacional se dijeron de todo, hasta del mal que ambos iban a morir.

Luis Ortiz le debe una visita a Deontay Wilder. Cuando el Bombardero de Alabama suba al ring este sábado en Nueva York, ahí en primera fila debe estar el gigante de Camagüey.

Pero de esa batalla verbal nació una de las mejores peleas del 2018. Tan buena que aún se recuerda y se pide una segunda parte. Nunca antes la palabra revancha encontró tanto eco como en la posibilidad de un nuevo encuentro entre Ortiz y Wilder.

Llegó el momento, entonces, de devolver la moneda. Si yo fuera Ortiz, tendría ya boleto en mano rumbo a Nueva York, asiento reservado en primera fila del Barclays Center, donde un público conocedor de boxeo ha coreado sus nombres y clama por esa segunda entrega.

Así como en Hialeah fue mejor el intercambio luego del combate de Ortiz, también habrá de ser mejor la acción visual después de que Wilder, sin sudar mucho, despache a Breazeale. Un reto visual y puntual del cubano sería, tal vez, el empujoncito final hacia una nueva guerra por la corona mundial.

Richard Abril armó su bronca contra Brandon Ríos y logró su pelea; Erislandy Lara provocó a Saul “Canelo’’ Alvarez durante una conferencia de prensa y logró su pelea; Ortiz debe tomar nota de esos compatriotas y del propio Wilder y hacer lo suyo.

Hay que estar donde hay que estar, y hacer lo que toca.

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