El adiós del inglés o la validación del nuevo rey. ¿Qué esperar de Ruiz vs. Joshua II?
Wembley Stadium. Más de 80,000 rabiosos británicos en las gradas. La motivación de recuperar los títulos perdidos, el impulso de la humillacion y el análisis frío de los errores, el mayor de todos subestimar al rival. ¿Será suficiente para Anthony Joshua?
O cabe mejor preguntarse, ¿volveremos a ver al mismo Joshua que le arrebató la faja a Wladimir Klitschko? ¿Aquel que exudaba confianza por todos los poros y se mostraba como un gigante de ébano? Si la primera victoria fue importante para Andy Ruiz, una segunda en Londres resultaría en validación total.
Lo cierto es que la aureola de invencibilidad que rodeaba a Joshua desapareció por completo, terminó hecha pedazos sobre la lona del Madison Square Garden y, ni siquiera, con una victoria en una potencial revancha habrá de recuperarla como en el pasado, intacta, impoluta.
Joshua pareció un hombre al que le arrancaron el orgullo y la determinación, al que le extirparon los deseos de pelear. Su próximo combate no solo será por las fajas que perdió sino por el rescate de su alma de guerrero, por la honestidad consigo mismo.
Después de su derrota ante Buster Douglas, Mike Tyson ganó ocho batallas al hilo y recuperó su faja, pero ya no era el mismo, y el resto de la manada en la división máxima lo sabía. Todos fueron por él. Iron Mike había perdido gran parte del Iron.
Lennox Lewis regresó para limpiar por KO el ultraje de su derrota inicial contra Hasim Rahman, pero apenas dos peleas después anunciaba su retiro definitivo. Perdió el gusto por la sangre. Muhammad Alí contra Leon Spinks, Wladimir Klitschko contra Corrie Sanders…Todas esas derrotas dejan huellas. Algunas que no se ven.
¿Qué puede suceder en una revancha entre Joshua y Ruiz en la capital inglesa? Un fracaso en Londres significaría el final –al menos en planos estelares- para el hombre que hasta el sábado ostentaba tres de las cuatro fajas máximas.
Es de esperar que Ruiz, si no se deja arrastrar por los cantos de sirena de la fama y la gloria, siga mejorando y se conviertan en un oponente todavía más formidable. Si no le asustó el Garden, no habrá de hacerlo el Wembley. Salió de la oscuridad y la atención marginal para ubicarse justo en el medio de los reflectores. Hizo historia contra la historia misma.
Joshua, por su parte, debe trabajar la parte mental. El hombre que sobrevivió en grandes batallas y era el campeón no puede terminar convertido en eso que vimos por la pantalla de DAZN. Es mejor y, que me perdonen muchos hermanos de México, superior a Ruiz desde el punto de vista del boxeo puro.
Pero su mente se congeló, su vista deambulaba por otra parte, sus manos respondían a órdenes inconexas. Su cerebro era como un general incompetente al mando de excelentes legiones. ¿Qué sucedió con el educado jab y la potente derecha inspiradores de miedo? ¿A dónde fue el espíritu de león que alguna vez le animó? Esas son las respuestas que debe responderse al mirarse por dentro. Un Joshua seguro de sí mismo es de la élite, un Joshua con dudas puede empacar sus maletas y abandonar este deporte.
Ruiz ya escribió su nombre por los siglos de los siglos. Quedará por ver si se trata de un Rahman o un Sanders momentáneo, o estamos en presencia de un campeón de largo reinado y respeto. Eso también empezaremos a vislumbrarlo en la revancha.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de junio de 2019, 7:55 a. m..