Boxeo

La sombra de Ruiz perturba la paz de Golovkin. ¿Veremos otra sorpresa en el Garden?

Hace dos semanas que esta pelea ofrecía un interés promedio. Se repetía una pregunta: ¿en cuál round Gennady Golovkin iba a disponer de Steve Rolls? El gran golpe del kazajo debía y debe ser el gran momento de esta pelea de baja intensidad.

Pero sucedió Andy Ruiz. Sobrevino la sorpresa y la derrota de Anthony Joshua. De pronto, todos los Rolls de este mundo se creen con derecho –como es de esperar- de trastocar el orden de cosas y alumbrar un nuevo mundo en los rankings, para no hablar de reconocimientos y bolsas.

La onda expansiva del triunfo de Ruiz, convertido en millonario y campeón mundial en un espacio de media hora, se extiende ahora como una epidemia sobre los no favoritos, los convidados de piedra envalentonados por lo que antes no veían tan claro.

Desde que Joshua no pudo continuar en acción el pasado 1 de junio y cedió sus tres fajas, Rolls ha estado imparable con la boca, afirmando que el segundo gran batacazo viene en camino. Ha pedido el mismo vestidor usado por Ruiz en el Madison Square Garden por aquello de la buena suerte.

Golovkin, por su parte, ha vivido días más incómodos de los que originalmente imaginó, acallando las voces de quienes le alertan constantemente de otra sorpresa.

Ya los planes de DAZN se alteraron con la caída de Joshua, una derrota de Golovkin alejaría y quitaría lustre a una tercera entrega contra Saúl “Canelo’’ Álvarez. Sería la peor pesadilla de Eddie Hearn, el cerebro tras todos estos movimientos.

Una derrota de GGG sería una sorpresa aún mayor que la de Ruiz. El nuevo rey pesado al menos tenía una carrera algo conocida y una derrota cerrada con un rival de consideración como Joseph Parker. A Rolls no le conoce nadie. Solo está aquí porque respondió el teléfono y dijo que sí. ¿Y quién lo puede culpar?

Más allá de lo que pueda traer Rolls, también cabe especular qué tipo de Golovkin vamos a ver luego de varios meses de inactividad y con un cambio fundamental en la esquina tras el cese de relaciones con su entrenador de siempre Abel Sánchez y la llegada de Jonathon Banks.

Con Sánchez el kazajo estableció una química y se hizo campeón del mundo. Con Banks hay un capítulo nuevo por escribir y la primera página lleva una foto de Rolls, pero lo que ayer parecía un paseo para Golovkin hoy lleva cierta duda, por muy chica que sea.

Y todo cortesía de Andy Ruiz.

  Comentarios