Boxeo

La larga reflexión del cubano Sullivan Barrera. Si esta fue su última pelea, a levantarse y aplaudir

Si esta fue la última pelea de Sullivan Barrera, solo queda levantarse y aplaudir. Después de todo, nadie esperaba que llegara tan lejos y mucho menos que peleara por un título del mundo, contra los mejores del planeta. Quizá le faltaron algunas cosas, nunca corazón.

El talentoso guerrero de Guantánamo perdió por decisión unánime una pelea trabada contra Jesse Hart, en la cual nunca pudo imponer su tren de pelea y que terminó en pie gracias a ese coraje enorme mostrado desde el primer día en que puso un pie encima de un cuadrilátero.

Hart debutaba en la división ligero pesada y toda la semana fanfarroneó en Las Vegas sobre su deseo de enviar al retiro a Barrera. Quién sabe si sus palabras fueron proféticas al ganar boletas de 97-92, 99-90 y 96-93. No cabe duda de que el tiempo no pasa por gusto.

Tal vez fueron los 37 años, quizá los ocho meses de inactividad. Cualquiera que sea la razón de este resultado, Barrera fue todo empeño y menos impacto, mientras Hart ganaba sin poder desembarcar un golpe definitivo, porque tampoco posee la pegada para sobrevivir largo tiempo en esta división. Así que lo disfrute cuanto pueda.

Hay que decirlo claro. Ninguno de los dos se encuentra en condiciones de poner en peligro a los campeones vigentes -y todos de la Europa del Este- Sergey Kovalev, Artur Beterbiev, Dmitry Bivol y Oleksandr Gvozdyk. Cualquiera de ellos demuele a Hart en un abrir y cerrar de ojos. Barrera, evidentemente, tampoco está para enfrentarlos.

Desde el mismo primer round, Hart salió más activo y preciso, mientras que Barrera buscaba la manera de descifrar a su oponente, recurriendo a constantes agarres, aunque el árbitro Jay Nady pareció estar encima del cubano de manera constante.

En dos o tres ocasiones Hart estremeció a Barrera, pero irónicamente el conteo del octavo asalto fue más producto de un enredo del guantanamero que de un golpe efectivo del estadounidense, quien alegó haberse lesionado la mano derecha en los finales del combate.

Barrera también tuvo sus momentos, pero sus conexiones no llevaban la fuerza de un tiempo atrás y cada vez que se encimaba a Hart en el cuerpo a cuerpo perdía el recurso de la distancia, el uso de su jab y su derecha, regalando en el proceso sus mejores armas.

Lo cierto es que perdió esta pelea, pero le quedan muchas por ganar en la vida. En una reciente entrevista con El Nuevo Herald comentó sobre su deseo de comenzar una familia, ahora que está felizmente casado y se ve rodeado de gente que le quiere y admira, como su manager Luis Molina, a quien se debería alabar por la manera en que condujo su carrera, sin dobleces ni bajos golpes.

Una de las personas más buenas y correctas de este mundo, todo un caballero, Sullivan Barrera habrá de reflexionar sobre lo que viene dentro y fuera del ring en los próximos meses. Colgar los guantes no significa un fin, sino abrir otra puerta.

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