Boxeo

El Hombre Más Elegante del Boxeo también tiene una misión de guerra. El renacimiento de Yordenis Ugás

El Hombre más Elegante del Ring también tiene una misión

Yordenis Ugás es, para muchos, el Hombre más Elegante del Boxeo. No el de boxeo más elegante, pero sí el que se presenta fuera del ring con una imagen impoluta y pulcra, con un traje a la medida y los zapatos a puro brillo.
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Yordenis Ugás es, para muchos, el Hombre más Elegante del Boxeo. No el de boxeo más elegante, pero sí el que se presenta fuera del ring con una imagen impoluta y pulcra, con un traje a la medida y los zapatos a puro brillo.

Yordenis Ugás es, para muchos, el Hombre más Elegante del Boxeo. No el de boxeo más elegante, pero sí el que se presenta fuera del ring con una imagen impoluta y pulcra, con un traje a la medida y los zapatos a puro brillo. Un caballero de otros tiempos, de la era dorada de Harlem o La Habana.

Recientemente, un reportaje vinculaba en términos de vestimenta a Ugás con el legendario Kid Chocolate, quien en sus buenos tiempos se jactaba de poseer 365 trajes: uno para cada día, e igual número de zapatos y corbatas. Todo un Dandy Eligio Sardiñas en los buenos años 30 del siglo pasado.

Pero cuando se quita los ornamientos de la moda y se pone los guantes, Ugás entra en otra dimensión, la de alguien con una misión de demostrar que imposible es solo una palabra, un estado mental que debe ser sobrepasado. La historia de Ugás es la de un renacimiento en todo el sentido de la palabra.

Este sábado en Las Vegas enfrenta una dura prueba ante Omar Figueroa y una vez más son muchas las voces que se decantan por el mexicano, obviando a un guerrero que ha vencido dificultades y circunstancias -y más de una injusticia como la del robo ante Shawn Porter- para insertarse en la élite de la división más competitiva y profunda del boxeo actual.

Desgraciadamente, la historia de Ugás todavía no ha levantado vuelo como merece. Un hombre que se levantó de la nada luego de dos costosas derrotas en el 2014, cuando su estrella parecía eclipsarse por completo. ¿Cuántos cubanos no perdieron la fe luego de un par de fracasos, de uno solo?

Gracias a la ayuda de su hermano de vida Aroldis Chapman, Ugás se mantuvo dos temporadas restañando sus heridas físicas y mentales, hasta reencontrarse con el guerrero que alguna vez había sido. La segunda parte de su éxito se debe al profesor Ismael Salas, quien lo recibió en su gimnasio y le ayudó a sacar lo mejor de sí.

Con la fe renovada y un maestro de conductor, Ugás retornó en el 2016 a sabiendas que sería visto como la víctima perfecta, el escalón a utilizar por boxeadores más jóvenes, con mayor promesa y proyección. Estas segundas partes muchas veces no suelen ser buenas.

Pero la segunda de Ugás ha sido mejor que la primera. Desde ese momento, eslabonó triunfo tras triunfo hasta la controversial derrota ante Porter, sin que importaran nombre o tiempo, lugar o momento. De pronto, pasó de víctima a depredador.

Ya una vez se ganó el derecho a enfrentar a Errol Spence jr. por la Federación Internacional –aunque este lo desdeñe por Mickey García- y luego enfrentó a Porter por el Consejo Mundial. Si este sábado resulta vencedor del fogoso Figueroa, tendrá su segunda oportunidad de pelear por uan faja del orbe.

Quién sabe si ahora pueda lograr lo que le negaron al Hombre más Elegante del Boxeo.

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