A Rigondeaux debe quedarle mucho en el boxeo, afirma antiguo rival y actual campeón
Nonito Donaire estaba en primera fila para ver la leyenda su país. De filipino a filipino, el campeón de las 118 libras no podía estar más orgulloso del campeón de las 147. Son parte de una cofradía especial, futuros miembros del Salón de la Fama.
Cuando le levantaron la mano en muestra de triunfo a Manny Pacquiao sobre Keith Thurman, Donaire dejó escapar una exclamación de júbilo. Después de todo, era una especie de validación para los guerreros que pasan de los 35 años, de aquellos que desafían el tiempo y el desgaste de muchas batallas.
“Manny Pacquiao me inspira para seguir haciendo lo que estoy haciendo’‘, comentó el pasado sábado Donaire en Las Vegas. “Pero esto no termina aquí. Va a venir mucho más’‘.
Donaire, quien espera fecha y lugar para su combate unificatorio en el peso gallo contra Naoya Inoue en la Súper Serie Mundial de Boxeo, también es un ejemplo para todos los púgiles veteranos que aún permanecen en el negocio del dolor, resistiendo el embate de los jóvenes leones.
¿Quién lo iba a decir? Quien vio perder en abril del 2013 a Donaire ante Guillermo Rigondeaux podía jurar que el asiático había entrado en franco proceso de declive, que nunca más la palabra campeón estaría en la misma oración que su nombre.
El Chacal de Cuba resultó tan dominante esa noche en Nueva York que a Donaire se le destrozó el aura de súper dotado. Horas antes de su derrota, el filipino había recibido un homenaje como mejor púgil profesional del 2012. Parecía el principio del fin.
Todavía nadie ha olvidado ese momento cumbre en la carrera del cubano, para quien Donaire tiene palabras de aliento, ahora que su antiguo rival espera por una oportunidad más de convertirse en campeón del mundo del CMB en una potencial pelea contra el mexicano Rey Vargas.
“Es un boxeador inteligente, que tampoco ha recibido tantos golpes’‘, apreció Donaire. “Le debe quedar mucha vida en el boxeo, si él así lo quiere. Gente como Pacquiao o yo, lo queremos mucho. Le corresponde a él quererlo con todas sus fuerzas’‘.
Para entrar en la Súper Serie, Donaire tuvo que bajar de las 126 libras a las 118 –dos categorías- y volver a combatir en una división en la cual no peleaba desde el 2011, mucho antes de medirse a Rigondeaux.
Donaire (40-5, 26 KO) había conquistado la faja de las 118 libras versión de la AMB al vencer de manera algo fortuita a Ryan Burnett en Escocia, luego de que el campeón sufriera una lesión en la cadera que le imposibilitara salir a pelear para el quinto asalto.
De cierta manera, la historia de Donaire debe de servir de estímulo para figuras como el propio Rigondeaux y Yuriorkis Gamboa, de 38 y 37 años, respectivamente, ahora que ambos están enfrascados en rescatar los últimos capítulos de sus trayectorias y con posibilidades de pelear por títulos mundiales.
Rigondeux venció en un tremendo combate al mexicano Julio Céjas para convertirse en retador obligatorio de Vargas en las 122 libras, mientras que Gamboa enfrenta este sábado al puertorriqueño Rocky Martínez por la oportunidad de retar al rey de las 130 Gervonta Davis.
Donaire tiene una palabra mágica para explicar su permanencia y su capacidad para subir de un peso a otro, a pesar del tiempo: “Disciplina’‘.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de julio de 2019, 0:24 p. m..