Boxeo

Se apaga el cuerpo del cubano Mantequilla Nápoles, pero sigue intacta su leyenda del ring

Cuba y México lo querían por igual, el mundo entero le hacía reverencia cuando subía al ring. José Angel “Mantequilla’’ Nápoles, uno de los mejores púgiles de todos los tiempos, falleció este viernes a la edad de 79 años en su patria adoptiva, donde todos le querían y recordaban
Cuba y México lo querían por igual, el mundo entero le hacía reverencia cuando subía al ring. José Angel “Mantequilla’’ Nápoles, uno de los mejores púgiles de todos los tiempos, falleció este viernes a la edad de 79 años en su patria adoptiva, donde todos le querían y recordaban

Cuba y México lo querían por igual, el mundo entero le hacía reverencia cuando subía al ring. José Angel “Mantequilla’‘ Nápoles, uno de los mejores púgiles de todos los tiempos, falleció este viernes a la edad de 79 años en su patria adoptiva, donde todos le querían y recordaban.

Mauricio Sulaimán, presidente del Consejo Mundial del Boxeo, dio a conocer la triste de noticia de la partida de quien fuera campeón welter indiscutido en la época en que solo había un rey por división.

“Mantequilla NAPOLES es ya Campeón para la eternidad’‘, escribió Sulaimán en twitter. “Se nos fue el gran campeón pero lo hizo de manera digna y con el amor de sus hijos quienes cuidaron de él. Descanse en Paz mi gran ídolo, compadre de mi papá , mexicano de corazón aunque cubano de nacimiento !Adiós Mi Campeón!’‘.

Miembro del Salón Internacional del Boxeo en Nueva York, Mantequilla figura entre los primeros de la historia en la división welter, de acuerdo con The Ring Magazine y otras publicaciones especializadas, y durante casi cuatro décadas se mantuvo prácticamente imbatible.

Nacido en Santiago de Cuba, Nápoles debutó el 2 de agosto de 1958 y desarrolló sus primeras 21 pelea en Cuba antes de que la revolución de Fidel Castro pusiera fin al deporte profesional e hiciera peligrar su creciente carrera en los cuadriláteros.

“El pertenece a un grupo excepcional de boxeadores que salio de Cuba rumbo a Miami, junto con Luis Manuel Rodríguez, Florentino Fernández y otros más’‘, recordó el promotor e historiador Ramiro Ortiz. “Pero luego partió a México junto a Ultiminio Ramos. Allí desplegó una carrera esplendorosa. Para mi no es solo uno de los mejores de Cuba, sino del mundo y en cualquier época’‘.

Sin tener un cuerpo perfecto para brillar entre los welters -más bien para las 140 libras-, Nápoles desarrolló un estilo de boxeo bello, con excelentes movimientos y una rapidez de manos asombrosa que le ganaron el apodo de “Mantequilla’‘.

A partir de 1962, cuando México le dio asilo y hogar, Nápoles eslabonó una tremenda cadena de 20 triunfos que le abrieron las puertas a la discusión del título welter ante el entonce campeón Curtis Cokes en Inglewood, California.

El 18 de abril de 1969, Nápoles derrotó a Cokes por nocaut en el 13 asalto y se apoderó del cetro, que posteriormente cedería el 3 de diciembre de 1970 ante Billy Backus en Syracuse, pero tras ese tropiezo cobraría revancha y recuperaría la faja con una victoria por la vía rápida en el octavo asalto.

Nápoles siguió derribando rivales sin problema alguno, pero se dejó arrastrar por el furor de los aficionados que pedían un combate contra el campeón mediano, el argentino Carlos Monzón, choque que tuvo lugar el 9 de febrero de 1974 en París con derrota para el cubano.

“El nunca dejó de ser welter y subió a combatir en los medianos contra Monzón, cuando no existían divisiones intermedias’‘, explicó el entrenador e historiador Roberto Quesada. “Monzón era demasiado fuerte para él. Pero lo increíble es que Mantequilla regresó a las 147 libras y volvio a ser campeón del mundo’‘.

Con nuevas victorias, el cubano reclamó su corona welter y la mantuvo hasta 1975, hasta que en diciembre anunció que se retiraba para siempre, palabra que mantuvo, aunque todavía podía pelear a un alto nivel.

Al decir adiós, Nápoles dejaba atrás un record de 78 triunfos, 55 por la vía del nocaut, y siete derrotas, para adentrarse en el selecto círculos de boxeadores con 50 o más triunfos en su carrera.

En México su figura alcanzó dimensiones de ídolo e incluso actuó en una película con otro insigne azteca, la superestrella de la lucha, El Santo, y en ese país jamás se cuestionaba su nacionalidad: fue, era y será mexicano.

En 1998 vino de visito a Miami y el legendario promotor Tuto Zabala designó a un entonces joven Quesada para que le atendiera en su estadía y el recibimiento que le hicieron los cubanos de la ciudad a la leyenda.

“Mantequilla hablaba como un puro mexicano, el mucho tiempo viviendo en ese país le habían quitado muchos rasgos de la forma de expresarse de un cubano’‘, recordó Quesada. “Pero una vez le pregunté que era lo que más extrañaba de su patria y tras una breve pause me dijo: ‘Santiago de Cuba’’’.

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