Boxeo

Entre la sangre y la herida, este hombre se convirtió en héroe en la pelea de los gigantes

Jorge Capetillo adquirió una nueva dimensión en presencia de la sangre. Muchos se preguntaban el 14 de septiembre quién era ese hombre que se afanaba por contener la herida en el rostro de Tyson Fury, que trabajaba como un poseso para impedir que detuvieran el combate del inglés contra Otto Wallin.

Hoy todos los que aman el boxeo conocen mejor a este entrenador mexicano que demostró, una vez más, lo invaluable de contar con una esquina experimentada y que no se deja arrastrar por el pánico en los momentos más difíciles, porque Fury estuvo en la cuerda floja de la Comisión de Nevada y entre la confusión del origen de su terrible cortada.

Mucho de lo que sabe lo aprendió Capetillo con el técnico cubano Ismael Salas, trabajando con alguien de la talla guerrera de Yordenis Ugás, pero después de su titánica labor con Fury ya no será pasado por alto. Como debe ser.

¿Ha sido este el trabajo más duro de tu carrera?

“Sin duda, la cortada más grande y profunda que he trabajado. Pero, además, súmele el valor de esta pelea. Ya estaba firmada la revancha contra Deontay Wilder. No fue una, sino dos cortadas. Había un sentido de drama flotando en el ambiente que nunca antes había sentido’‘.

¿Cuál es tu reacción al ver la cortada?

“Sabía que debía hacer mi mayor esfuerzo, pero es que todo adquirió un sentido de urgencia. Primero el árbitro Tony Weeks nos dice que fue producto de un cabezazo accidental y luego el reportero Bernardo Ozuna nos dice que, tras ver la repetición del video, se debía a un golpe limpio y legal. Todo cambió en un segundo’‘.

Imagino la preocupación en la esquina...

“Con un cabezazo accidental hubiéramos ido a las tarjetas, pero con un golpe limpio perdíamos por nocaut técnico. Cuando supe lo del golpe redoblé mis esfuerzos en proteger la herida con mucha vaselina para que no se abriera más y los golpes resbalaran, porque Wallin iba a por ella con todo. Si esa herida se abre más, habría llegado un mal final’‘.

Dicen que en otro lugar hubieran detenido el combate.

“La Comisión de Nevada siempre estuvo pendiente, revisando la salud del boxeador para que no afectara un ojo, para que la herida no llegara la hueso. La herida era profunda, pero el doctor se da cuenta de que Fury podía seguir peleando. Pero era la presión del doctor, de Weeks. Debía proteger a Fury al máximo’‘.

Muchas veces no se valora el trabajo del cutman.

“Es un trabajo muy humilde y anónimo, en lo profundo de la esquina. Cuando hay victoria el boxeador se lleva las glorias, pero si pierde la esquina es la culpable. Conozco a excelentes hombres de esquina que no han recibido nunca reconocimiento, apoyo. Ojalá que pueda atraer la atención sobre este punto’‘.

¿Qué te dijo Fury cuando acabó todo?

“Me abrazó gritando que gracias a mí pudo continuar la pelea, ganarla. Se lo decía su entrenador. El es un buen hombre, genuino, sin apariencias. Uno ve su corazón y como expresa sus sentimientos sin segundas intenciones. Vamos a seguir trabajando juntos’‘.

¿Cómo ha sido tu carrera en el boxeo?

“Llevo 10 años en esta profesión. Aprendí mucho al lado del profesor Ismael Salas, para quien solo tengo palabras de agradecimiento. Nos separamos porque yo iba creciendo y emprendí un proyecto personal, pero estuve a su lado durante seis años y trabajé con púgiles de la talla de Jorge Linares, Yordenis Ugás’‘.

Con Ugás te vimos incluso de principal en la esquina alguna vez.

“Sí, cuando Salas no podía por razones de trabajo me dejaba al frente con Ugás que es un chico humilde, bueno, trabajador. Le agradeceré siempre esa confianza a los dos, porque eso me ayudó a crecer y emprender mi carrera en solitario. Ahora tengo a varios prospectos, a Jessie Magdaleno’‘.

No siempre se funden en una persona un buen entrenador y un buen cutman.

“Lo mío fue por necesidad. He trabajado mucho con chicos pobres, prospectos que llegan con pocos recursos o guerreros veteranos que vieron pasar su mejores tiempos. No los iba a dejar abandonados por no poder pagar un cutman. Así que aprendí porque no me quedaba de otro. Ahora ofrezco el servicio completo’‘.

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