Boxeo

La derrota no es opción para este cubano en Londres. Llegó el momento que define su carrera

Después de haberlo visto y sufrido todo, Hairon Socarrás enfrenta este viernes la pelea que puede justificar o deshacer todo. El cubano inicia en Londres su recorrido en el torneo Golden Contract frente a uno de los oponentes más temidos: el campeón pluma del Reino Unido Ryan Walsh.

Atrás quedaron los días en que Socarrás era visto como un prospecto de altísima proyección, un chico joven que impresionaba por su capacidad para terminar por la vía del nocaut sus oponentes. No por gusto hoy ocupa el séptimo puesto en el ranking de la Asociación Mundial del Boxeo.

Pero antes de que surgiera este torneo en Londres, la carrera del habanero sufrió los embates de problemas muy comunes en el boxeo: con promotores, organismos y hasta alguno propio que estuvieron en ocasiones muy cerca de descarrilar su recorrido profesional.

Hairon siempre tuvo y tiene el talento para brillar, pero en el boxeo las líneas rectas no existen y hay que poseer la persistencia suficiente para aguantarlo todo y seguir adelante.

Su presencia en el Golden Contract no es fortuita. La gente de MTK Global lo ha visto pelear. Sienten que Socarrás puede aportar mucho al torneo, que quizá pueda hasta ganarlo y acceder al verdadero contrato de oro de cinco peleas -todas con paga de seis cifras- y dos temporadas.

Hay que decirlo claro. Socarrás no puede perder. Después de tanto resistir, llegó el momento en que debe demostrar de qué está hecho en medio de otros oponentes que buscan y quieren lo mismo que él, ese espacio bajo el sol de la grandeza en buenas carteleras y con mejores bolsas.

Son un mexicano, seis británicos y un cubano. Socarrás tuvo la suerte de elegir y pidió a Walsh, el que la prensa del país considera favorito para alcanzar la final. ¿En qué estaría pensando cuando pronunció el nombre de su oponente? En que no vale la pena dar rodeos ni prolongamientos. Mejor ahora que tarde.

Socarrás tiene que ganar sí o sí. Un fracaso en cualquier etapa -son tres fechas y la final es en junio del 2020- no sería el fin del mundo, pero lo acercaría bastante a un agujero negro del que le costaría mucho trabajo salir.

Socarrás tiene que ganar sí o sí y lo mejor es que lo entiende. Comprende como nunca antes la importancia de respaldar con golpes el efecto de sus palabras. Contra Walsh o el que sea, no hay otra opción que regresar con la victoria y ese contrato dorado que aseguraría su futuro y el de su familia.

Aquí no valen ya los problemas pasados, los personajes dudosos, los problemas de peso. Socarrás está solo frente a sí mismo en el espejo de la vida y el deporte. Un gran ser humano que merece la victoria, pero solo él puede encontrarla en lo mejor de su boxeo y en el fondo de su corazón.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de octubre de 2019, 8:32 a. m..

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