Boxeo

Lloré mucho e hice cosas malas para llevarle un plato de comida a mi hija, pero ya estoy de regreso

Lágrimas negras y buches amargos. Yunieski González se vio en el más profundo de los pozos hasta que unos buenos amigos lo rescataron y le llenaron de fe para iniciar un segundo capítulo en su carrera profesional. Nadie le puede hablar de sufrimiento a este cubano.

El guerrero de Pinar del Río no sube al ring desde abril del 2017, cuando cayó ante el campeón Oleksandr Gvozdyk, para luego perderse en una inactividad donde incidieron problemas contractuales y humanos. Sin el boxeo como refugio, vivió e hizo de todo, lo bueno y lo malo.

Todavía muchos no han olvidado cómo le robaron la pelea contra Jean Pascal, quien de manera irónica ahora le sirve de estímulo, porque aún se mantiene en la brecha, cuando parecía que todo había acabado. Eso mismo es lo que dice González a sus 34 años : aún no han visto lo último de mi.

¿Cómo vives este nuevo capítulo?

“Después de dos años y medio de inacción me incorporó al gimnasio gracias a mi entrenador Franco y al promotor Henry Rivalta que me han ayudado a salir de un mal momento que estuvo a punto de consumirme. Ahora queda de mi parte demostrar que todavía puedo estar y mantenerme a un nivel de elite’‘.

¿Cuáles son los planes de regreso?

“Lo primero es aprovechar estos días iniciales de gimnasio, sacudir cualquier óxido y poner el cuerpo listo para la pelea, para aguantar los rigores de un campamento. Luego de habla de finales de noviembre o quizá diciembre, pero confío en mi equipo y las peleas van a llegar’‘.

En ese tiempo fuera, ¿extrañabas al boxeo. tratabas de olvidarlo?

“Fueron tiempos de mucha frustración. Yo amo este deporte, amo estar en el ring, caerme a golpes. No sé por qué. Un día me decía que había terminado con el boxeo, pero apenas pasaban unas horas y lo añoraba con más fuerza. Veía las peleas, los amigos, los gimnasios y me decía que por qué no podía estar ahí’‘.

¿En qué espacio mental te encuentras?

“Mentalmente, estoy mucho mejor. Ahora lo veo todo de una forma diferente, me siento más maduro, enfocado. Estuve en la calle, sin trabajo. Trabajé en una carpintería y de ahí me botaron. Estuve haciendo cosas malas, inventando para sobrevivir y darle un plato de comida a mi hija’‘.

¿Qué harías diferente ahora?

“Si Dios y la vida me dan una oportunidad y tengo un poco de dinero. Voy a pensarlo tres veces antes de sacarlo de la cartera. Durante el tiempo afuera supe quienes eran mis amigos y quienes estaban a mi lado por conveniencia y solo porque era alguien. He aprendido a verlo todo de una forma diferente, a valorar las personas en otro nivel’‘.

Tu nuevo equipo de trabajo parece genuinamente interesado en ti.

“Sí, con el entrenador Franco y con Henry Rivalta espero llegar lejos. Ellos saben como mover fichas y avanzar a un boxeador con hombre y deseos, que jamás le dirá no a un reto ni a un rival, que siempre estará listo para pelear. Vamos por cosas grandes’‘.

¿Sigues en las 175 libras?

“Seguro, voy a la ligero pesada. Quiero empezar ahí y luego irme a crucero, pero mi interés es pelear con los tres que perdí. Quiero la revancha con Jean Pascal, con Shabranskyy y Oleksandr Gvozdyk. Ese es uno de los deseos que me mueve, Y luego veremos’‘.

Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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