Lleva meses sin ver la familia y eso le duele más que un golpe de Wilder. Ortiz lo resiste todo por ser campeón
El dolor de no ver a su familia duele más que un golpe de Deontay Wilder. Luis Ortiz resiste la distancia y el rigor de una fuerte campamento en las colinas de Las Vegas por el deseo de revancha y la búsqueda de un primer título profesional en el peso pesado para Cuba.
Si no fuera por esas dos cosas, el King Kong se habría quedado como tantas veces en la planicie de Miami para sumar ocho semanas de preparación contra el rey del Consejo Mundial del Boxeo, quien espera vencer a Ortiz el 23 de noviembre en una velada de Pago Por Ver por FOX.
“Si no estuviera tomando esto con toda la seriedad del mundo, no habría entrenado en Las Vegas para esta pelea y me habría quedado en Miami’‘, comentó Ortiz durante un entrenamiento público. “No he visto mi familia en meses y eso es peor que cualquier golpe de Deontay Wilder’‘.
El equipo de Ortiz decidió establecer su campamento en medio del desierto y la altura para mejorar la resistencia del veterano peleador y alejarlo de la más mínima distracción de cara a lo que pudiera ser su última oportunidad de retar a uno de los coronados en la división máxima.
Para el cubano Ortiz (31-1, 26 KO) se trata de la primera vez que será uno de los grandes animadores de una cartelera de PPV, a diferencia de Wilder, quien ya pasó por esta modalidad en su choque contra Tyson Fury con ventas superiores a las 300,000 unidades.
“Mi mayor meta siempre ha sido convertirme en campeón pesado del mundo y eso no ha cambiado ni un centímetro’‘, agregó Ortiz. “No he perdido el hambre. Uno no pasa por la tortura de un campamento tan duro como este solo para aparecer en el cuadrilátero’‘.
Ortiz y Wilder sostuvieron en Brooklyn una pelea que todavía da de qué hablar en marzo del 2018 que fue considerada una de las mejores de los últimos tiempos en la categoría máxima y tuvo mucho que ver para la existencia de esta segunda entrega en el MGM Grand de la Ciudad del Pecado.
En aquella ocasión, el cubano estuvo a casi nada de destronar al campeón del Consejo Mundial del Boxeo en el Barclays Center de Brooklyn, cuando se mantuvo a segundos de vencer por nocaut en el séptimo round antes que la campana -y cierta ayuda del árbitro- le permitiera un respiro a Wilder (41-0-1, 40 KO).
“No sé si Deontay habrá mejorado para esta pelea, pero yo seré definitivamente una mejor versión este 23 de noviembre’‘, recalcó el de Camaguey. “Si tengo la oportunidad de que pase lo mismo que en la anterior pelea, no voy a dejar de tirar golpes hasta que lo acabe. Lo voy a buscar y lo voy a destruir. Será emocionante convertirme en el primer campeón pesado de Cuba’‘.
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de noviembre de 2019, 7:27 a. m..