Boxeo

Naoya Inoue sigue siendo el monstruo de las 118 libras, ¿pero imaginan una pelea con Rigondeaux o Nery?

Muy pocos mortales pueden hacer lo mismo que Nonito Donaire: sobrevivir una pelea contra Naoya Inoue. El japonés conquistó el trofeo Muhammad Alí al imponerse en la gran final de la Súper Serie Mundial de Boxeo y se ratificó como el mejor en las 118 libras.

Quizá pudo ser Guillermo Rigondeaux el que hubiera enfrentado a Inoue, pero su puesto lo ocupó Donaire y vaya si sacó provecho de esa oportunidad para llegar a esta instancia como campeón del mundo y su reputación crecida, porque si el rey de casa se ratificó en su talento, el filipino se adentró más en la historia.

Inoue mereció la decisión unánime. Conectó los mejores golpes y en en dos momentos estuvo muy cerca de terminarlo todo por la vía del nocaut, incluyendo un conteo con un impacto al hígado que doblegó a Donaire, pero tuvo que encontrar fuerzas y espírutu como nunca antes en su carrera.

Muchos vaticionaron una masacre, una demolición en toda la línea para un hombre 10 años mayor que el japonés. Si Inoue había destruido a otros más fuertes y jóvenes, ¿qué no haría ahora contra un Nonito que vio pasar sus mejores tiempos, que no había sido el mismo desde su derrota contra el cubano Rigondeaux?

Veterano de mil batallas y experto en renacimientos, Donaire ofreció una demostración de inteligencia y coraje para sorprender a Inoue y comprometerlo a una pelea como nunca antes había encontrado, azuzándolo con un jab educado y un gancho que a ratos desbalanceó la estrategia del local.

Su mejor momento se produjo en el quinto asalto, cuando estremeció a Inoue y lo tuvo contra las cuerdas en modo de supervivencia desesperado del que le rescató el sonido de la campana. Siempre tenaz y seguro de sí mismo, el japonés supo que debía hacer algo diferente si quería llevarse la victoria.

Y aquí viene el crecimiento de Inoue como boxeador. Acostumbrado a dictar la acción corta y temprana por la fuerza de sus puños, Inoue supo boxear, moverse y contraatacar. Hizo algo diferente. Poseyó un Plan B. Un guerrero mediocre hubiera insistido en el ataque frontal sin otros recursos a los que echar mano.

Otro elemento importante fue la manera como Inoue lidió con la primera herida de su carrera, al menos la primera profunda, impactante y sangrienta. Muy buen trabajo hicieron en su esquina, pero mejor faena realizó el campeón para no perder la calma y la perspectiva. Sin pánico.

De pronto, las 118 libras cobran una relevancia mayor. La Súper Serie del Boxeo ha puesto esta división sobre la mesa y a la luz pública, y ya comienzan a hacerse fabulaciones sobre lo que podría suceder si Inoue, sin duda el número uno, sube al ring contra el Luis “Pantera’’ Nery, contra Rigondeaux.

Ellos son el presente y el futuro de la división, pero Nonito Donaire es la historia misma.

Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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