Boxeo

Un aplauso al Bombardero de Bronce por aceptar el segundo reto del viejo al que nadie quiere enfrentar

Los otros son campeones, pero Luis Ortiz el más evitado. Muchos se escudan en frases hechas y alusiones a la edad, bordean la burla y la ironía sobre el “hombre viejo’‘ para justificar la elección de otro camino que no pase por su vera. Todos menos Deontay Wilder.

Si esta revancha de sábado en Las Vegas se propició fue por la incansable voluntad de Ortiz para insistir en una segunda entrega, por la capacidad negociadora de managers y promotores, y especialmente, por la respuesta afirmativa del rey del Consejo Mundial del Boxeo.

“Ortiz es peligroso y yo lo he bendecido con una segunda oportunidad’’, apuntó Wilder. “Aunque yo derribé a Ortiz la primera vez, fue una pelea increíble. Esa fue la pelea más complicada para mí. Entiende por qué ninguno de los otros pesados quieren pelear con Ortiz’’.

Esta segunda entrega tendrá lugar en el MGM Grand Garden Arena y llegará vía Pago Por Ver por los servicios de la cadena FOX, como parte de este renacimiento que vive la división pesada, hoy por hoy la que más acapara la atención de los aficionados.

Para el cubano Ortiz (31-1, 26 KO) se trata de la primera vez que será uno de los grandes animadores de una cartelera de PPV, a diferencia de Wilder, quien ya pasó por esta modalidad en su choque contra Tyson Fury con ventas superiores a las 300,000 unidades.

“Le debo dar mucho crédito a Wilder por aceptar este reto, porque demuestra que es un gran campeón con tremendo corazón’’, expresó Ortiz. “No tiene miedo de tomar una pelea peligrosa, porque seamos honestos, esta es la pelea más peligrosa para él’’.

Todavía los aficionados no han olvidado la entrega inicial entre ambos en marzo del 2018, una pelea de la que todavía se habla y que sirve de impulso para vender este segundo capítulo que está generando mucho interés, a juzgar por los comentarios en redes sociales y en la prensa tradicional.

En aquella ocasión, el cubano estuvo a casi nada de destronar al campeón del Consejo Mundial del Boxeo en el Barclays Center de Brooklyn, cuando se mantuvo a segundos de vencer por nocaut en el séptimo round antes que la campana -y cierta ayuda del árbitro- le permitiera un respiro a Wilder (41-0-1, 40 KO).

El llamado Bombardero de Bronce terminaría recuperándose para ganar por nocaut en el décimo asalto, pero siempre quedó en el aire la posibilidad de una revancha, aunque por aquel entonces no se pensaba que sería bajo la modalidad de Pago Por Ver.

Después de aquel encuentro, Wilder fue parte de una tremenda e inolvidable batalla que terminó en controversial empate contra Fury y posteriormente superó por nocaut en el mismo primer round a Dominick Breazeale.

Ortiz, por su parte, sumó victorias sobre Razvan Cojanu, Travis Kauffman y Christian Hammer, sin dejar de clamar por la revancha contra Wilder y en medio de la posibilidad de medirse a Anthony Joshua por una buena cantidad de dinero antes de que declinara y cediera el puesto a Andy Ruiz Jr.

Con la vista y el corazón puestos en Wilder, esta puede ser la última oportunidad del cubano -de 40 años- de convertirse en campeón del mundo y lo hará bajo la sombra de una plataforma enorme de distribución y en una cadena de mucho poder mediático.

“Cuando combatí contra Ortiz, no solo tenía una gran hoja de servicios, pero además era considerado el peligroso de la división’’, apuntó Wilder. “Estoy de acuerdo con quienes consideran a Ortiz el rival más duro de mi carrera. Nadie quería pelear con él y todavía es así’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de noviembre de 2019, 8:51 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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