¿Tiene un chance Luis Ortiz vs. Deontay Wilder? Existe y es muy real
Apostar contra Luis Ortiz debe ser lo indicado. El tiempo, la pegada y la historia parecen respaldar a Deontay Wilder cuando este sábado ambos suban al cuadrilátero del MGM Grand en Las Vegas. De modo que al menos en el papel lo más fácil sería concederle la victoria al campeón.
La vida dice que el hombre más veterano -Ortiz exhibe sus 40 años, mientras Wilder asume sus 34- ve una disminución de sus habilidades, de sus reflejos y le debe ir peor en una revancha, como esta que llegará vía Pago Por Ver por la pantalla de FOX.
Bermane Stiverne perdió por decisión unánime la primera vez que enfrentó a Wilder y luego fue demolido en la segunda ocasión, de modo que esta será la segunda revancha que enfrentará el rey del Consejo Mundial del Boxeo, después de haber sufrido el susto de su carrera en marzo del 2018 ante la mano zurda del cubano.
Solo Stiverne y luego Tyson Fury han sobrevido al efecto devastador del poder de Wilder en su larga carrera profesional y muchos asumen que para esta segunda entrega Ortiz sería víctima de esa pegada en los primeros asaltos de un combate que está generando mucho interés.
¿Entonces, cuáles son los chances de Ortiz? Creálo o no, son reales. La mano zurda de Ortiz y sus innegables dotes en el ring estaban creando serios problemas a Wilder aquella noche en el Barclay Center de Brooklyn, cuando el antillano estuvo a punto de destronar al campeón con un golpe en el séptimo round.
Aquel no fue un golpe de suerte, sino fruto de las características de Ortiz, de su preparación y capacidad para combinar de manera organizada, de contragolpear en el momento indicado. No sería descabellado imaginar que el gigante de Cuba pudiera crear otra situación similar y que ahora no deje escapar a su presa.
Wilder siempre ha mayoreado por su capacidad de desembarcar golpes a distancia con esa excepcional mano derecha que parece una guadaña cuando busca el rostro de sus oponentes. Ortiz debe llevar la pelea en la corta y media distancias, convertir este asunto en una bronca física, de cabina telefónica.
Ortiz fue el único que presionó a Wilder y le fue bien mientras lo hizo, antes de que la fallara la puntería y le traicionara la ansiedad. Para el gigante de Camaguey no hay mañana. Necesita salir a atacar temprano y no guardarse nada para más adelante, para el final. Si el campamento en las colinas de Las Vegas le llenó los pulmones de aire fresco y aceleró su flujo sanguíneo, entonces debe desatar esas reservas como una jauría y ver cómo responde Wilder ante una ofensiva que nunca antes ha enfrentado.
En el mejor sentido de la palabra, Ortiz debe pelear sucio y dejar los ornamentos boxísticos para otra ocasión, porque puede que no haya otra. Pero, ¿chance?, sí existe y es muy real.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de noviembre de 2019, 1:46 p. m..