¿Nos estaremos equivocando por segunda vez con Andy Ruiz en la Batalla de las Dunas?
La equivocación fue masiva, tan grande como la sorpresa. A horas de que Andy Ruiz y Anthony Joshua estan a punto de verse frente a frente en el ring por segunda vez, ¿repetiremos el error? A pesar de pronósticos favorables al inglés -aunque no tan holgados como la vez inicial-, puede que suceda así.
Cuando el mexicano levantó mano en junio, mientras Joshua se retorcía sobre el encerado del Madison Square Garden, los fanáticos del boxeo contemplaban con asombro un hecho inesperado, para el cual habían dejado poco espacio. Campeón olímpico y profesional, el británico perdía tres cetros contra un reemplazo que llegaba como el último de la fila.
Desde ese momento, no se ha dejado de comentar sobre esta revancha. No ha pasado un día sin que veamos un artículo, un comentario, un video que no tenga su punto culminante en lo que sucederá este sábado en horas de la tarde de Miami desde el polémico reino de Arabia Saudita.
Si tuvimos una Thrilla in Manila y un Rumble in the Jungle, ¿por qué no ahora esta Batalla de las Dunas? Eddie Hearn se fue tras el rastro del dinero de los jeques y se ha construido un estadio de 15,000 asientos en un oasis. El escenario es grandioso y se espera que la pelea no desentone.
Tiene todos los ingredientes para ser clásico: un campeón destronado, un coronado que nadie concebía, revancha inmediata, la guerra de las plataformas de difusión, de las promotoras, los mercados de México e Inglaterra, el gran público de Estados Unidos y el resto del mundo...
Ruiz ha vivido a plenitud sus meses de campeón. Con su velocidad de manos y su voluntad inquestionable llevó cuatro veces a la lona a un Joshua perdido, quebrado en su fe de guerrero. Muchas son las teorías y conspiraciones sobre el resultado de la primera pelea.
Se habla de un nocaut en los sparrings, de un campamento paradisíaco en Miami Beach, de una subestimación extrema al contrario, pero lo cierto es que también se le debe dar su mérito a Ruiz. Aprovechó la oportunidad después de que el polaco Adam Kownacki y el cubano Luis Ortiz -King Kong asgura que nunca hubo nada en serio- desecharán una invitación de última hora.
Sospecho que el resultado de este segundo encuentro habrá que encontrarlo más en lo mental que en lo físico. Ambos campamentos han sido excelentes y los dos guerreros han llegado a Arabia con un físico mejor cincelado, con libras de menos para hacer los movimientos de pies y manos más ligeros y múltiples.
Ruiz se ve más seguro de sí mismo que nunca, metido de lleno en su papel de nuevo campeón. ¿No le pasará factura ese exceso de confianza? A Joshua no se le observa tan vocal como antes. ¿Todavía quedarán en su mente fantasmas de la derrota? Muhammad Alí solía decir que la voluntad debía ser más fuerte que la habilidad.
Más allá de todo, existe una enorme expectativa por la manera en que esta pelea pueda configurar el futuro de la división pesada en términos de exposición y finanzas. Un triunfo de Ruiz aseguraría que los cuatro títulos -el es de Deontay Wilder- estarían en poder de Premier Boxing Champions y, por ende, los destinos de la categoría máxima.
Una recuperación de Joshua devolvería la calma a los sponsors del británico y a la plataforma de DAZN que cuenta con él para planes futuros de venta de suscripciones. Otra derrota más y su reputación quedaría averiada en largo plazo, si no para siempre. Quedaría convertido en un producto de poca venta y demanda.
Lo cierto es que la realización de esta pelea en Arabia Saudita -yo hubiera preferido otro lugar- confirma el retorno de los pesados a lo más granado del boxeo. Después de una década de dominación de los hermanos Klitschko, los gigantes están de vuelta en medio de una bonanza económica y mediática. Ser campeón mundial significa algo muy grande, otra vez.
Así que todo está dispuesto para la Batalla de las Dunas. Sabremos entonces si el reinado de Ruiz fue de perído limitado o si Joshua resultó víctima de una sorpresa momentánea. Al final, todo tendrá que ver con el corazón y algo más que ustedes se imaginan.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de diciembre de 2019, 8:52 a. m..