Terence Crawford y el dilema de la acera de enfrente. El campeón pelea por su legado
Terence Crawford no quiere que le hablen de la otra acera. Cuando un periodista le trata de hablar en esos términos lo corta de manera tajante: “si no me hablas de esta pelea de sábado, entonces no voy a responder. Ya me cansé de hablar de eso. Vamos a otra cosa’‘.
¿Qué es eso? ¿Cuál es la otra acera? Nadie sabe cómo surgió el término, pero se trata del grupo de excepcionales welters en la escuadra de Premier Boxing Champions, en el bolsillo del promotor Al Haymon, lejos del alcance de Top Rank y su presidente Bob Arum. Lejos, en resumen, de Crawford.
El campeón está molesto, casi enojado. Siente que le restan méritos, que no vale todo lo alcanzado en su búsqueda de tres títulos en divisiones diferentes, en su conversión en rey unificado de las 140 libras, en poseedor de un grupo de habilidades que casi nadie exhibe en el boxeo actual.
Ese malestar se ha venido acumulando en su cuerpo, justo para la velada de este 14 de diciembre en el Madison Square Garden de Nueva York, donde defenderá su corona de las 147 libras contra el lituano Egidijus Kavaliauskas, quien pasa por el mundo bajo el nombre de “Mean Machine’‘, sin despertar mucho interés.
De hecho, Crawford está haciendo todo lo posible por vender a su oponente como alguien legítimo, una amenaza real, un rival al que no debe ni puede subvalorar, porque podría pagar caro la arrogancia. El fanático entiende que por debajo de este discurso existe cierta angustia y un grito desesperado de “vengan a contemplar esta pelea, por favor’‘.
No le falta cierta razón al Prodigio de Omaha. Kavaliauskas mérece cierta atención y respeto. Sucede que palidece cuando se le compara a los de la otra “acera’‘, los Errol Spence, Shawn Porter, Yordenis Ugás, Manny Pacquiao, Sergey Lipinets y tantos otros welters de PBC con mayor trayectoria y reconocimiento.
Para algunos, Crawford está en lo más alto de la lista de los mejores libra por libra del planeta, para otros está Spence, o Vasyl Lomachenko o el Canelo Alvarez. La única forma de tener un asidero en la realidad sería enfrentar a los unos con los otros, especialmente en la misma división.
Todos quieren ver una pelea Crawford-Spence, Crawford-Pacquiao, Crawford-Porter, ¿será capaz Top Rank, la promotora del campeón, de caminar al centro de la calle y tender la mano a Haymon y PBC? ¿Se pondrán a un lado las guerritas internas y palaciegas para darle a los fanáticos lo que tanto desean?
Ciertamente, el más necesitado es Crawford. Los otros pueden pelear entre ellos, como bien lo demostró el choque entre Spence y Porter para solidificar reputaciones y ganar millones. Top Rank no tiene de donde sacar rivales creíbles, aceptados por el gran público y necesita de los otros, aunque Arum diga todo lo contrario de manera pública.
Crawford es un súper dotado, sus habilidades son proverbiales, su capacidad para derribar a la derecha y a la zurda no la iguale nadie en estos momentos, pero el boxeo es una danza macabra y terrible entre dos gladiadores. Hasta el momento, tal parece que el campeón baila solo.
Tiene que ir a la otra acera, o al menos al medio de la calle.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de diciembre de 2019, 10:49 a. m..