Yuriorkis Gamboa - Gervonta Davis, un comentario tras la batalla
El nombre de Yuriorkis Gamboa levanta pasiones de todo tipo. No se puede negar, sin embargo, que su sola mención todavía lleva agua al molino del boxeo, aunque ya no tenga los prospectos del pasado ni las habilidades de sus mejores tiempos. El Ciclón es, todavía, alguien relevante en el deporte.
Innegable que recibió un castigo brutal a manos de Gervonta Davis. Durante más de 11 asaltos aguantó a pie firme los embates de ese chico que se hace llamar “El Tanque’’ y que vienen promoviendo como la próxima gran cosa del boxeo, aunque después de este sábado ya no lo parezca tanto.
Así como Nonito Donaire puso una dentellada en la capa de invencibilidad de Naoya Inoue, Gamboa exhibió que, tal vez, Davis no será lo mismo en 135 como lo fue en 126 y 130. Más de lo que pudo hacer el cubano, queda el tema de la disciplina y el compromiso de este talento de Baltimore. ¿Quiere ser grande o se conformará con ser bueno?
Aquí analizamos un poco más la pelea.
¿Qué pudo hacer distinto Gamboa?
Después de la lesión, muy poco. La ruptura del Talón de Aquiles en el pie derecho -pasó todo el domingo en el Hospital Baptist de Miami y hoy sabrá si le operan- desbarató los planes de evitar la mano zurda de Davis. Gamboa se convirtió en el blanco perfecto del estadounidense y solo le quedaba el recurso de utilizar el jab y el agarre.
Siempre quedará el tema especulativo de que hubiera pasado de no volver a revivir esa vieja lesión que él creía tener controlada desde hacía tiempo. Pero no podemos mentir y negar que Gamboa ya no tiene esa explosividad, esa velocidad de manos y piernas del pasado. No se puede echar atrás el tiempo.
¿Qué pudo hacer distinto Davis?
En primer lugar, haber dado el peso. Si dejó su faja en las 130 fue porque supuestamente iba a estar más confortable en las 135, pero ni en su debut fue capaz de marcar lo acordado meses antes. Esto refuerza la tesis de que Davis aún no ha comprendido del todo el significado de la palabra profesional.
Del octavo en adelante, sus golpes no llevaron la misma fuerza y en ocasiones se le vio respirando por la boca. Su estámina no le permitía arreciar los ataques como en la primera mitad del encuentro. Ganó por puro talento, juventud y la incapacidad de Gamboa.
¿Fue muestra de corazón o testarudez seguir peleando con la lesión?
“Esta es una pregunta de difícil respuesta. Un sector no despreciable de la afición cubana habría destrozado públicamente a Gamboa de haberse detenido en su esquina con un “no más’’. Ya una vez le pasó y decidió no volver a transitar por esa dura situación.
Quizá el orgullo le jugó una mala pasada, pero hoy -y siempre quedan inconformes- nadie podrá negarle a Gamboa su coraje para continuar en medio de un castigo brutal y de un dolor enorme. Tal vez su decisión no fue la más inteligente, pero sí la más respetable.
¿Cómo queda la imagen pública de Gervonta tras la pelea?
No en las mejores condiciones. Hubo coronación en Atlanta, pero esta corona se presentó un poco opaca. Todo apuntaba a que Davis demolería a Gamboa en cinco o menos rounds, que haría trizas del veterano con una facilidad pasmosa.
Al final, la afición y los expertos del boxeo terminaron aplaudiendo la decisión de Gamboa y poniendo en duda la capacidad del nuevo campeón para sostener la pulseada de los grandes chicos de la división. No por gusto Terence Crawford escribió: “Gervonta, alejate de Vasyl Lomachenko y Devin Haney’‘.
¿Qué viene ahora para Gamboa?
“Lo primero es recuperar su salud. Habrá que esperar para ver qué secuelas deja esta lesión y cuánto le tomaría recuperarse, pero que nadie piense que hemos visto lo último de Gamboa en un cuadrilátero. De hecho, y según fuentes, ya se hacen gestiones para traerlo de vuelta lo antes posible en el 2020 y al menos en dos o tres ocasiones.
Así como peleó contra Davis, Gamboa sería utilizado como un “gatekeeper’’, el que prueba a los jóvenes que vienen subiendo, pero lo haría en carteleras relevantes, con bolsas nada despreciables. A no ser que la salud diga algo diferente y inesperado, el Ciclón de Guantánamo no tiró su último golpe en Atlanta.
¿Qué viene ahora para Davis?
Olvídense de Lomachenko, Teófimo López o Haney. Floyd Mayweather manejará con sumo cuidado los hilos de su protegido. Le ha costado mucho dinero construirlo y no dejará que se lo destruyan así como así. Públicamente, Davis los retará a todos. En la vida real, ninguna de esas peleas será realidad en el 2020.
Davis debe responderse primero sí quiere algún día estar en el Salón de la Fama o en la esquina donde se sienta Adrien Broner. Talento le sobra, pero disciplina le falta. Y sin ella, el talento solo te lleva hasta cierto punto.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de diciembre de 2019, 7:41 a. m..