Boxeo

Todos a trabajar en casa. Ya habrá tiempo para el boxeo, la estrategia de un entrenador cubano

El sábado, sobre las 5 p.m., Pedro Roque llamó a Yuniel Dorticós. “A esta hora el hombre estaría en el piso’’, le comentó el entrenador al campeón cubano. “A esta hora tendrías el trofeo Muhammad Alí en tus manos’’. El boxeador le escuchaba desde la tranquildad de su hogar.

Dorticós, en otras circunstancias, debió haber combatido el 21 de marzo en la final de la Súper Serie Mundial de Boxeo en Riga, Letonia, conta Mairis Briedis por la supremacía de la división crucero, pero ahora contempla la fecha del 16 de mayo y sin mucha seguridad de que el aplazamiento sea suficiente solución.

Roque, con su experiencia, había preparado un plan de entrenamiento para convertir en realidad la visión de un Briedis “en el piso’’ y con Dorticós en una forma física y mental envidiable, un pico deportivo como pocas veces había alcanzado en su carrera.

Con la irrupción del coronavirus en la escena internacional y el casos generado en todas las esferas de la vida, Roque está enfrentando un dilema que ha puesto a pensar a muchos entrenadores: ¿qué hacer con un deportista que ha alcanzado su plenitud en un campamento y ahora se ve sin competencia?

“A todos mis boxeadores los he enviado a sus casas, porque la salud de ellos y sus familiares es lo primero’’, apuntó Roque. “A todos les he pedido que se mantengan haciendo ejercicios, que mantengan su cuerpo lo mejor posible dentro de las circunstancias’’.

En el caso de Dorticós, Roque se asegura de que haga una preparación mínima en el patio de su morada, sin mucho contacto con otras personas y sin perder de vista de que en algún momento el deporte continuará su camino, una vez que amaine el impacto de la pandemia.

Ni el púgil ni su maestro tienen idea del momento en que las autoridades levanten las medidas de restricción, especialmente en Europa donde son durísimas y acatadas al pie de la letra por el gobierno de Letonia, pero no quieren que una llamada les tome de sorpresa.

“Cuando esto pase, Dorticós necesita un tiempo para volver a alcanzar ese pico deportivo’’, agregó Roque. “No sólo él, sino todos los boxeadores que tienen carteleras aplazadas. En el caso de Dorticós y de Rancés Barthelemy estamos hablando de dos púgiles con peleas de título mundial, peleas importantes’’.

Como un general con mando a remoto, Roque llama todos los días a Dorticós, a Barthelemy, a Joahnys Argilagos, Yunieski González y a Hairon Socarrás para asegurarse de que están bien y manteniendo un nivel de actividad física que les permita no perder lo ganado en el gimnasio.

El profesor arde en ganas de volver a su gimnasio, pero entiende la gravedad del momento, aunque no deja de hacer planes para cuando toda esta situación pase y se levante la veda a los deportes.

“Habrá que evaluarlos a cada uno, ver en qué momento se encuentran y trabajar en la recuperación de manera individual’’, recalcó Roque. “Pero eso es secundario por estos días. No quiero que ninguno se me enferme. A todos los quiero como hijos y quiero verlos salir de esto sanos y salvos. El boxeo vendrá después’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de marzo de 2020, 8:59 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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