Boxeo

El Más Grande logra de manera virtual, lo que el Toro Salvaje le impidió en vida real. Una masacre digital

A lo largo de seis peleas, Jake LaMotta solía gritarle al mejor de todos los tiempos: “nunca me derribaste, Ray’‘, como si fuera un grito de triunfo en la victoria o en la derrota. Pero en el terreno virtual el Toro Salvaje del Bronx no pudo mantenerse en pie, aunque en circunstancias muy complicadas.

Horas después de caer por cerrada decisión unánime ante Carlos Monzón, LaMotta aceptó el reto de enfrentar por séptima ocasión -las otras seis fueron reales- contra Sugar Rey Robinson, de modo que sus posibilidades de triunfo eran, para utilizar una palabra amable, limitadas.

Robinson aprovechó en cansancio para imponerse por nocaut en el séptimo asalto y avanzar a la final del torneo de Leyendas virtuales que promociona la Súper Serie Mundial del Boxeo en sus redes sociales y se ha convertido en un éxito en momentos donde se echa de menos al boxeo de carne y hueso.

En principio, Robinson debía medirse a Marvin Hagler, pero -y esto si tiene que ver con el mundo de verdad- derechos sobre el uso de la imagen del Marverlous y otros temas legales impidieron su presencia en este evento, por lo que se trajo de vuelta LaMotta gracias a su pasado con el ganador.

Esas seis peleas entre ambos tuvieron lugar en un período de ocho años y sola una vez pudo LaMotta doblegar a un Robinson en el esplendor de su carrera, lo cual no deja de ser algo impresionante y que quedará como lo mejor en su extensa hoja de servicios.

Quizá en la quinta pelea del 7 de julio de 1950, LaMotta mereció la victoria sobre Robinson, porque el resultado en su contra fue abucheado por los fanáticos en el Comiskey Park de Chicago y los periodistas que cubrían la pelea, pero ese sería su último gran momento frente a la leyenda.

Cuando se midieron por última vez en el estadio de Chicago, LaMotta recibió una golpiza tan brutal que el árbitro detuvo el combate en el 13er asalto, porque el Toro Salvaje se negaba a poner rodilla en la lona y se aguantaba con toda su alma a las sogas. De ahí el “nunca me derribaste, Ray’‘, que tan bien declama Robert De Niro en la película de Martin Scorsese.

Celebrada el 14 de febrero de 1951 y por ser en Chicago -la casa de Al Capone-, este programa fue bautizado como “La Masacre de San Valentin’‘. Así que esta victoria virtual de Robinson logró lo que nunca en la vida real. Solo en tiempos del coronavirus.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de abril de 2020, 3:21 p. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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