Boxeo

¿Podrán las promotoras locales de boxeo sobrevivir al coronavirus sin el amparo de la televisión?

Teófimo López no quiere pelear sin público. El campeón del peso ligero y casi seguro rival de Vasyl Lomachenko fue enfático al decir que con él no cuenten para subir a un ring hasta que lo rodee una multitud de fanáticos, como si el boxeo perdiera su belleza en la soledad de la arena.

Uno de los boxeadores jóvenes de mayor proyección y carisma, López sabe muy bien que sin la entrada financiera de la puerta, su bolsa se verá reducida considerablemente. Una pelea contra Lomachenko no es cosa de todos los días. No por gusto el ucraniano está en todas las listas de mejores libra por libra.

“Sé que Bob Arum quiere hacer combates en junio, julio y agosto, pero no quiero pelear sin aficionados’‘, comentó López hace unas semanas, quien debía subir al cuadrilátero a fines de mayo a ESPN. “No voy a pelear contra Lomachenko ni contra nadie si no hay aficionados’‘.

Nadie le va a torcer el brazo a López, aunque su posición pudiera cambiar y se habla de una pelea en septiembre Ha hecho su plata y puede darse el lujo de esperar por un choque le forrará en billetes, pero ese no es el caso de la mayoría de los guerreros que viven de cheque en cheque y de pelea en pelea. El boxeo sin público ya está casi aquí

Varios boxeadores de Miami y del resto de los Estados Unidos esperan que en algún momento de mayo se reabran los gimnasios, siempre y cuando sigan las indicaciones de las autoridades, y puedan volver a los entrenamientos con la esperanza de combatir entre junio y julio.

A ellos les interesa el público, pero más sus familias, sus carreras. No es lo ideal caerse a golpes sin el estímulo de la afición, pero se viene esta nueva normalidad y quién sabe por cuanto tiempo, quizá hasta que no exista una vacuna que contenga el coronavirus y eso puede demorar unos cuantos meses más. con paciencia y mejor ciencia.

La gran ironía o tragedia, que los más apurados serán los de menos posibilidades de retornar al cuadrilátero. Muchos de los gladiadores jóvenes dependen de los promotores locales, esos de pocos recursos y muchos deseos, que operan alejados de la sombra benévola y salvadora de la televisión.

Pesos pesados como Top Rank -la promotora de López-, Premier Boxing Champions o Matchroom Boxing cuentan con el apoyo de ESPN, Fox Sports o DAZN, pero el empresario de nivel medio a bajo vive casi exclusivamente de la venta de boletos y sin nadie que los compre va a ser muy difícil que puedan sobrevivir en este ambiente hostil para los negocios.

Sin una idea clara sobre cuándo permitirán la desescalada social y económica, las promotoras chicas contemplan un panorama aterrador y muchos de esos muchachos que inician su camino en el boxeo verán afectadas sus carreras, al menos por el momento.

Los grandes no tienen ese problema. Tyson Fury y Deontay Wilder ganaron cada uno más de $25 millones en su último enfrentamiento de febrero, y ganarán mucho más cuando venga el próximo que, sin apuro, puede esperar para algún momento del 2021.

Canelo Alvarez puede esperar, Lomachenko puede esperar, López y unos cuantos más. El resto no ve la hora de volver a los golpes, de ganarse la vida con lo mejor y muchas veces lo único que saben hacer. Para ellos la existencia o no de público es algo totalmente secundario. El show debe continuar, aunque sea en silencio.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de mayo de 2020 a las 9:10 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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