Boxeo

Con el sello cubano de Miami, el Mágico de Filipinas planta bandera en las 118 libras y envía mensaje de miedo

Mike Plania hizo que Joshua Greer utilizara su propia almohada para descansar en la derrota. El filipino que tiene a Miami como segunda casa pasó son sobresaliente la prueba más dura de su carrera y se impuso en la cartelera de Top Rank en Las Vegas, dejando en claro que hay un nuevo jugador en las 118 libras.

El Mágico, que nació en la misma ciudad de Manny Pacquiao: General Santos, se reveló como una figura importante en el peso gallo y anunció su llegada con un triunfo por decisión mayoritara -debió ser unánime- el martes en la noche desde el MGM Grand que incluyó un par de conteos de protección.

“Esto va a cambiar mi vida’‘, comentó Plania, quien nació en General Santos, la misma ciudad natal del legendario Manny Pacquiao. “He esperado este momento desde que era un chico y ahora Dios me ha dado la oportunidad’‘.

Al final de la jornada, los jueces Tim Cheatham (96-92) y Patricia Morse-Jarman (97-91) votaron a favor de Plania, pero resultó increíble que alguien tan experimentado como Dave Moretti entregara una boleta de 94-94), cuando Greer habrá sumado mínimo tres asaltos.

CON ACENTO DE MIAMI

Plania, quien entrena en Kendall en el gimnasio del cubano Osmiri Fernández, no perdió tiempo en el primer asalto y con un volado de zurda que impactó de manera perfecta en el rostro de su oponente lo envió a lona para sorpresa de quienes consideraban a Greer el amplio favorito para dominar el combate de principio a fin.

El filipino se dio a la tarea de perseguir a Greer durante los siguientes asaltos, mientras el estadounidense intentaba recuperar su compostura y trabajar desde la distancia para evadir los embates de un rival como ninguno de los que había enfrentado anteriormente.

Dentro de sus movimientos laterales, Greer usaba su jab para sacar de paso al asiático, pero Plania era muy inteligente y en múltiples ocasiones dejaba que el estadounidense iniciara un ataque para lanzarse a la riposta con golpes más certeros y contundentes.

En más de una ocasión, Plania alzaba los brazos como pidiéndole a Greer un poco más de acción, de intercambio, pero en contadas ocasiones se estableció una confrontación y cuando sucedió, como en el sexto, el favorito volvió a la lona -con un gancho de zurda- para recibir su segundo conteo.

Para el octavo, Greer cambiaba de plan e iba más al cuerpo con mejores resultados, pero ya era demasiado tarde, porque solo un nocaut podía rescatarlo del hoyo en el cual él mismo se había metido.

UN NUEVO JUGADOR EN 118 LIBRAS

Plania, sin duda, presentó credenciales y su nombre comenzará a sonar con fuerza, pero quién le ha visto pelear sabe que está en presencia de un joven que puede llegar lejos gracias a una combinación de ADN para los deportes de combate y una ética de trabajo a prueba de balas.

El otro elemento que sirve de munición al deseo de Plania es su pasado. Se inicio como en el boxeo como parte del Sanman Gym, en General Santos City, pero desde los ocho años trabajó como pregonero en las calles y parqueador de carros para buscarse la vida.

Su padre, Orlando, trabajaba como vendedor callejero fue el que llevó al chico a un gimnasio por primera vez a los nueve años y desde ese momento ha sido su principal respaldo. La familia entera ha estado pendiente de Plania, sobre todo en estos tiempos del COVID-19.

Certero en sus combinaciones, potente en la pegada, Plania lleva una sola derrota en su record, cuando enfrentó con apenas 20 años en el Casino Seminole al ex campeón mundial Juan Carlos Payano, un hombre al que tiró en la lona antes de que el dominicano sobreviviera y luego ganara por decisión.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de junio de 2020, 11:47 p. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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