Boxeo

El Tren Ramírez acelera hacia la estación del éxito al vengar su única derrota

Top Rank

Tras superar un obstáculo inesperado, el Tren Robeisy Ramírez espera continuar camino sin que nadie lo detenga. La última parada: una pelea por el título mundial de las 126 libras. No puede haber otro destino para uno de los boxeadores cubanos más condecorados de estos tiempos.

Ramírez venció por decisión unánime a Adan González, el mismo hombre que le venciera en su debut profesional para demostrarle a todos y, principalmente a su promotora Top Rank, que no se equivocó cuando decidió brindarle su apoyo con la ilusión de contar en sus filas con un futuro campeón.

“Me hubiera gustado un nocaut, pero no me salió’‘, comentó Ramírez. “Pero estoy contento con la pelea. Teníamos un plan y nos salió como queríamos. No podía dejarme atraer a su juego, sino imponer mi tren de pelea y lo logré. Ahora seguiremos adelante y hacia arriba’’.

En el mismo primer asalto se vio que Ramírez era el hombre con un plan, con una estrategia y con un jab educado que entró sin problemas en el rostro de un oponente que habló demasiado acerca de lo que sería su segunda victoria en televisión nacional.

Para el tercero ya Ramírez conectaba abiertamente -lo que era evidente por la inflamación- al rostro de González y en el sexto vendrían golpes importantes antes del sonido de la campana, a la vez que exhibía una tremenda mejoría y hacía fallar a su rival en repetidas ocasiones o se cubría la guardia de manera inteligente.

Esta victoria, sin duda, habrá de quitar un peso de los hombros de Ramírez, quien buscaba un nocaut, pero se va contento con el triunfo que borra en gran medida la mancha de su debut.

Desde aquella complicada noche en Filadelfia en que un desorientado Ramírez vio como le levantaban la mano a González, el cienfueguero ha sumado cuatro triunfos en fila por la vía del nocaut y demostrado, una vez más, que contar con una buena esquina resulta invaluable en el boxeo.

Luego de aquella derrota en Filadelfia, Ramírez empacó sus cosas y se mudó a Las Vegas para sumarse al establo de la Academia del profesor Ismael Salas, quien reconoció el inmenso talento del dos veces campeón olímpico, pero también las necesidades para imponerse en un pugilismo distinto, donde la palabra profesional adquiere una dimensión especial.

De la mano de Salas y sin dejar de ser él mismo, Ramírez mejoró algunas viejas armas e incorporó otras nuevas que le permitirán a su pupilo encumbrarse en la división pluma, pero sobre todo instaló en él la importancia de mostrarse y comportarse como un hombre que entiende la profesión y advierte lo importante de dedicarse en cuerpo y alma al boxeo por su familia, su país y por sí mismo.

La victoria sobre González era necesaria para recalcar la idea de que lo sucedido en Filadelfia fue más bien una anomalía, una novatada que no se pudo revertir a tiempo, que un error nacido de la incompetencia y la falta de talento para brillar donde otros cubanos han fallado.

Durante un tiempo, Ramírez debió convivir con la crítica -a veces punzante e injusta-, pero eso también es parte del proceso de endurecimiento y quizá fue bueno que sucediera al principio de la carrera y no al final del maratón, porque ahora exhibe la piel más fuerte a los latigazos de las redes sociales.

Algo que en lo personal destaco de Ramírez es su apertura para hablar con los medios, su capacidad para reconocer los errores y aceptar diversos puntos de vista. Hasta el momento mantiene los pies en la tierra, pero no cabe duda de que tras esta victoria sobre González, está listo para volar.

O mejor dicho, listo para seguir camino en el expreso del éxito.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de julio de 2020, 8:42 p. m..

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Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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