A este boxeador cubano le abren una puerta importante en Las Vegas. Ahora queda por él caminar lejos
Dicen que las puertas de la fortuna se abren pocas veces en la vida. Víctor Barthelemy confía en que se le acaba de conceder el paso por una muy importante: la del gimnasio del profesor Ismael Salas, donde entrenan varios compatriotas suyos de trayectoria como Erislandy Lara, Yordenis Ugás y Robeisy Ramírez.
Nacido en Santiago de Cuba y con apenas 22 años, Barthelemy está emparentado con esa ilustra familia de campeones mundiales y olímpicos, pero pronto espera labrarse un nombre propio en el mundo del boxeo profesional, aunque todo está por hacer.
Salas le ha prometido entregarle todo su conocimiento, pero él deberá hacer el resto. Por lo pronto, no es poca cosa el ser admitido en esa academia de Las Vegas y Barthelemy siente que ha ganado una primera batalla antes de subir al cuadrilátero.
¿Qué significa el hecho de ser admitido por Salas?
“Creo que muchos boxeadores cubanos y no cubanos quisieran estar con Salas. Es un maestro en todo lo que hace. Desde la primera vez que me vio entrenando se percató de algunos errores que estaba cometiendo. Si eso es ahora, imagínate cuando tengamos más tiempo juntos. Creo que es lo mejor que me ha pasado desde que llegué a este país’‘.
¿Cómo llegas al profesor?
“Con la ayuda de Rancés Barthelemy y del preparador Memo Heredia, quienes me contactaron. Recuerdo que el primer día que fuí, estaba Yordenis Ugás en un sparring. Yo sabía que necesitaba una buena guía para poder insertarme en el boxeo profesional. Aquí hay muy buenos entrenadores, pero creo que Salas puede llevarme a un nivel superior’‘.
¿Cómo han sido estos primeros meses en Estados Unidos?
“No puedo quejarme. Han sido tiempos de aclimatarme, de conocer como funciona todo en un ambiente muy distinto de donde vengo. He conocido gente que me ha ayudado como Ramón Garbey, un ex campeón cubano, que me tendió su mano y me ayudó mucho al principio’‘.
¿Por qué decidiste venir a este país?
“Yo me encontraba en la ESPA Nacional (escuela superior deportiva de Cuba) cuando sufrí un accidente en la cabeza que me alejó durante un par de años del boxeo. Durante ese tiempo fue creciendo el deseo de irme del país, de buscar un nuevo horizonte y otro boxeo’‘.
¿Y qué te parece este otro boxeo?
“Muy distinto al de allá en muchas cosas, desde la manera de caminar el cuadrilátero hasta la forma de afincarse para hacer que los golpes tengan más efecto y potencia. Decir que el amateur y el profesional son lo mismo es un tremendo error’‘.
¿Cómo comenzaste en este deporte?
“Desde los 10 años estoy tirando golpes, desde los 14 llegué la ESPA junto con Osvary Morell. Gané 3 títulos nacionales en diferentes categorías. Soy un boxeador que se mueve bien, que pelea inteligente a la riposta, pero que no duda de ir a la candela cuando es necesario’‘.
Morell pelea por una faja del mundo en una semana...
“Eso me da mucha alegría y esperanzas. Es alguien a quien aprecio mucho. Lo conozco bastante bien y sé del tremeno talento que posee. Verlo convertido en campeón mundial también será un estímulo, la confirmación de que sí se puede triunfar’‘.
¿Qué tipo de futuro visualizas?
“Por ahora mi deseo es mejorar al máximo con la ayuda de Salas. Creo que estaría peleando entre septiembre y octubre. Mi sueño es ganar coronas en las 126 libras, donde ahora me encuentro, y en 130, porque soy un boxeador alto y sé que echaré más cuerpo’‘.
Esta historia fue publicada originalmente el 31 de julio de 2020, 9:05 a. m..