Con un ojo en la pelea por la faja y el otro puesto en Broner, así ve el futuro boxeador cubano
Del miedo a la esperanza, así fue el recorrido mental de Rancés Barthelemy desde el día en que partió de Miami hasta el día en que regresó. El cubano debió pelear en abril contra Alberto Puello por un título súper ligero de la Asociación Mundial del Boxeo, pero el coronavirus le obligó a cambiar planes y esperar.
Ahora está de vuelta en el gimnasio del profesor Pedro Roque para dar las puntadas finales a su campamento que comenzará en Las Vegas con el reconocido preparador físico Memo Heredia y que concluirá antes de partir en septiembre a California.
Padre por tercera vez, Barthelemy se encuentra en óptimo estado y confía en sumar una nueva faja a las dos que conquistara en el pasado. Y aunque no le quita el ojo a Puello, ya tiene la vista puesta en un reto un poco más adelante, alguien al que quiere retirar de una vez y por todas.
¿Qué sentiste cuando se detuvo todo por el COVID-19?
“Temor, esa es la palabra, porque lo que respirábamos en esos meses iniciales de marzo y abril fue algo bastante tenso. Yo tenía miedo. El 10 de abril dio a luz mi esposa. Cuando fui al hospital, aquello parecía una base militar. Como si fuera una película apocalíptica’’.
¿Cómo ves el regreso del boxeo?
“Ahora en todo se respira un poco más de paz, de tranquilidad, pero en el boxeo falta un factor importante: el público. Ahora es que me estoy adaptando a esa situación. Cuando pelee, entonces te diré con mis propias palabras como me sentí, pero como espectador no es igual. El público es una parte importante del espectáculo’‘.
¿Te preocupa entonces la falta de afición?
“Digamos que hay que hacer un mejor plan psicológico. Los boxeadores veteranos usan al público a su favor, como medidor del rumbo de la pelea. Cuando estás en terreno contrario y hay silencio, es muestra de que vas ganando. Si hay bulla es que te están pateando. Hay que adaptarse a esta nueva realidad’’.
¿Cómo mantuviste el físico en estos meses de gimnasio cerrado?
“Gracias a mi asistente Enrique Hernández que no me dejaba parar, aunque a veces se me caían los ánimos. Montamos un gimnasio improvisado en el garaje de mi casa y ahí metimos manos con lo que pudimos. Después vino Memo Heredia y aquí estamos terminando con el profesor Roque’’.
Te vimos muy bien golpeando el saco, ¿trabajaste el poder?
“Sí, gracias a Memo Heredia, hemos mejorado el poder. Ese es un secreto que solo él te lo puede decir. Por gusto no lo llaman el Gurú del Boxeo. Desde que trabajas con él sientes un cambio enorme físicamente. Eso me faltó a lo largo de mi carrera, tener un especialista como Memo. Me pregunto a dónde habría llegado de haberlo encontrado antes’’.
Con Heredia por un lado y Roque por otro, tienes un buen equipo.
“Todos los días me acuesto súper confiado. Pedro es uno de los mejores estrategas del mundo, para mí uno de los cinco más grandes en lo amateur y lo profesional. Tengo un excelente equipo de trabajo’’.
¿Cómo encaras esta segunda oportunidad contra Puello?
“La siento como la primera vez que fui a pelear por título del mundo. Quizá por la inactividad y ya el cuerpo me pica. Puello es un excelente boxeador, zurdo, que trabaja bien la distancia. Va a ser una gran batalla’’.
¿Contemplas algo más allá de este combate?
“Quiero decirle al cobarde de Adrien Broner, que dice que baja a 135 o 140, que vamos a acabar de cerrar esta página. Le envío un reto y le digo que le espero donde él quiera para acabar de retirarlo por completo’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de agosto de 2020, 8:45 a. m..