Boxeo

Boxeador cubano impresiona en su primera pelea bajo empresa alemana y envía mensaje a los 168 libras

William Scull presentó credenciales de manera sólida en su debut con AGON. Si la empresa tenía alguna duda sobre la inversión hecha en el guerrero cubano, todas quedaron desterradas con una sólida presentación el viernes en Alemania, la tierra que le acaba de abrir las puertas al futuro.

Preciso y contundente, Scull superó por nocaut técnico en el cuarto asalto a Mathias Eklund, demostrando en el proceso tener las herramientas para seguir creciendo en las 168 libras, una división que comienza a moverse hacia pastos más verdes entre las figuras establecidas y los que vienen llegando.

Desde el mismo primer round, Scull se robó la iniciativa ante un oponente de experiencia, gracias a un jab educado que servía de antesala a buenas combinaciones y que en más de una ocasión estremecieron a Eklund en la sala Havelstudios, de Berlín.

Para el segundo, Scull continuaría el proceso de castigo e, incluso, se dio el lujo de cambiar de guardia para confundir a un Eklund sin capacidad de respuesta ante la técnica depurada y los impactos del matancero, lo que preludiaba un final adelantado al límite de los ocho asaltos.

El final vendría en el cuarto, primero con un conteo a poco más de un minuto y luego con la intervención del árbitro a los 2:07 para impedir un castigo brutal que Scull descargaba sobre Eklund, decretando así su octavo éxito por la vía del nocaut y el 15ta de su carrera.

Scull impresionó no solo por la limpieza de sus movimientos y la certeza de su golpeo, sino porque controló la acción, llevó el ritmo y poseyó el dominio de las dimensiones del cuadrilátero, sin olvidar un punto importante que en ocasiones esquiva a los púgiles cubanos: combinó en distintos ángulos y utilizó ganchos en las combinaciones.

El matancero llegó a Alemania junto con su entrenador y compatriota Franquis Aldama, quien es ahora uno de los técnicos principales de AGON y seguirá supervisando el desarrollo del guerrero antillano de 27 años, al que pronto le llegarán nuevos retos en el ring.

Tras debutar en Argentina y entrenar junto a figuras reconocidas como Lucas Mathysse y Sergio “Maravilla’’ Martínez, pudo combatir en Alemania gracias al apoyo del exboxeador cubano Pedro Carrión, quien le abrió puertas que ayudaron a la firma con AGON.

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de agosto de 2020, 11:32 p. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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