Boxeo

Rolando Romero muestra una versión mejorada en el ring con un triunfo por nocaut técnico

Rolando Romero muestra una versión mejorada en el ring con un triunfo por nocaut técnico
Rolando Romero muestra una versión mejorada en el ring con un triunfo por nocaut técnico

Sin perder su personalidad extrovertida y su confianza extrema, Rolando Romero bajó del ring y pronunció dos veces una frase como una autoafirmación: “Rolly puede boxear, Rolly puede boxear’‘, como si quisiera que todo el mundo le escuchara.

El cubanoamericano afincado en Las Vegas exhibió una versión mejorada al vencer el sábado en la noche por nocaut técnico en el 7mo round a Avery Sparrow en una velada de Premier Boxing Champions en Showtime que le mantiene en la conversación de una de las categorías más calientes del momento, las 135 libras.

Romero venía de una actuación discreta y controversial ante el dominicano Jackson Marinez y estaba obligado a demostrar que su primer choque con la adversidad no era el principio de una tendencia sino un hecho aislado que nadie recordaría con el paso del tiempo.

No fue quizá el tipo de nocaut espectacular que suele buscar, pero esta vez tampoco hubo nade de polémico en una victoria que le permitirá seguir la huella de otros campeones en la división como Teófimo López, Gervonta Davis, Devin Haney y Ryan García.

Promovido por Floyd Mayweather, Romero (13-0) pareció muy cerca de un triunfo rápido, cuando envió a la lona en el mismo primer asalto a Sparrow (10-3, 3 KOs, 1 NC), quien nunca antes había caído por la vía rápida y que, en honor a la verdad, aceptó pelear con apenas 30 horas de notificación.

El oponente original de Romero, Justin Pauldo, llegó demasiado pasado de peso y Sparrow fue un reemplazo de última hora, aunque de cualquier manera enfrentaba una tarea cuesta arriba ante el rey interino de la Asociación Mundial del Boxeo y uno de los mejores pegadores del momento.

De principio a fin, Romero dictó el ritmo de la acción y se le vio más coordinado en sus combinaciones, con mejor uso del jab y del espacio dentro del cuadrilátero, dejando entrever que había tomado nota de sus errores ante Marinez y podía mostrar otras vertientes como pugilista.

Quizá deba mejorar un poco más en su defensa, sobre todo al lanzar la mano derecha sin dejar el rostro al descubierto, pero en general se le vio más seguro de si mismo, sin entrar de manera alocada y sin desespero por desembarcar un golpe que lo decidiera todo.

En el pasado, Romero parecía obsesionado con el deseo de terminar todo bien temprano, pero parece haber aprendido -en la pelea contra Marinez- que no siempre hace falta un KO en los rounds del comienzo para ganarse el respeto de expertos y aficionados.

Para el séptimo round ya a Sparrow le habían quitado dos puntos por golpes bajos, había sufrido una lesión en una pierna y era tanto el castigo que su esquina decidió detener el combate ante Romero, a quien deben esperarle retos superiores en una división que luce como un campo minado.

¿Tendrá Romero para vencer a los cuatro caballos jóvenes del peso ligero? Al menos se mantiene en carrera. Que pueda sobrepasarlos, ya el tiempo se encargará de decirlo.

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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