Boxeo

Floyd Mayweather vs Logan Paul en Miami, todo es diferente y a la vez más de lo mismo

Todo depende de a quién se le pregunte. Logan Paul insiste en que es una pelea real. Floyd Mayweather habla de entretenimiento. Los fanáticos se dividen entre quienes consideran este evento un espectáculo digno de verse o una puesta en escena, un divertimento circense ideado para sacarnos otro Pago Por Ver de la billetera.

La presencia en un mismo cuadrilátero sobre la grama del Dolphin Stadium de Mayweather y Paul es un híbrido entre algo que tiene muchos elementos de boxeo a partes iguales con una presentación teatral. Los puristas del deporte se alarman, los fanáticos periféricos, esos que se asoman de tarde en tarde, están entusiasmados.

Bienvenidos a esta época extraña del deporte de los puños.

Mayweather lo tiene claro y sin tapujos dice en alta voz que esta es una manera de ganarse el dinero fácil. Después de una extensa carrera como uno de los grandes de todos los tiempos, el hombre que se hace llamar “Money’‘ sigue ganando figuras de siete y ocho cifras sin muchas complicaciones.

De acuerdo con reportes, Mayweather tendría garantizado entre $5 y $10 millones de base más una parte considerable de las ventas del PPV. Si todo sale como esperan los organizadores y se sobrepasa el millón de compras, el hombre se llevaría a casa más de $100 millones. Nada mal para un “retirado’‘ de 44 años.

Ya en su última “exhibición’‘, Mayweather se buscó $9 millones en tres minutos al noquear al japonés Tenshin Nasukawa, pero lo de este sábado en Miami es un animal diferente, con el respaldo de una cadena tan importante como Showtime y frente a un youtuber que ejemplifica, junto con su hermano, Jake, el signo de estos tiempos en que la levedad va por encima de la sustancia.

Con sus casi tre millones de seguidores en redes sociales, Logan Paul no ha hecho otra cosa que cultivar su celebridad para dar un salto al boxeo. Su experiencia en este deporte es casi nula, pero la fuerza mediática de la internet le han dado una palanca invaluable que le abre muchas puertas, hasta una pelea contra Mayweather.

En Paul, Mayweather no ve a un adversario formidable, ni un riesgo a su salud, aunque la diferencia de peso -190 libras para uno y 160 para la leyenda-, sino esos millones de seguidores en youtube que espera se conviertan en millones de dólares cuando suene la campana.

Logan, por su parte, espera que después de este combate, si termina en pie o si por una de esas casualidades de la vida noquea a Mayweather -esto es casi una blasfemia- si carrera adquiera algo de credibilidad y abra las puertas a otras peleas y exhibiciones. Este también quiere el dinero fácil, pero quiere hacernos creer que el boxeo sí le interesa.

Y así llega esta festividad, sin jueces, ni ganadores, pero con la posibilidad de un nocaut. Sin la sanción de las autoridades deportivas de la Florida, pero con un árbitro en el ring por si las cosas se van de la mano. Un domingo, faltaría más, y no los sábados cuando suelen ocurrir los grandes eventos en los deportes de combate.

Todo es diferente y a la vez más de lo mismo.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de junio de 2021, 9:10 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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