Mala votación priva a Latinoamérica de una noche histórica, ¿hasta cuándo el boxeo resistirá esta falacia?
La pelea fue excelente, la decisión no. Lo que sucedió encima del ring debió tener una sola interpretación y, sin embargo, resultó vista de maneras diferentes y contrastantes. La polémica seguirá por buen tiempo a Jermell Charlo, pero ¿será suficiente para garantizar la revancha inmediata contra Brian Castaño?
Por mucho que quieren disfrazarlo y darle vueltas al asunto, el argentino mereció regresar a su tierra con el adjetivo de absoluto al lado de su título de campeón, pero los jueces, sobre todo ese que votó 117-111, se empeñaron en manchar lo que pudo haber sido una noche inolvidable para el boxeo latinoamericano con un empate que no existió.
Castaño impuso el tren de pelea, colocó trampas en las que Charlo cayó de manera repetida e, incluso, pudo haber propinado un conteo en el tercer asalto cuando llevó al estadounidense contra las cuerdas con un impacto que no vio o no quiso ver el árbitro. Un conteo lo habría cambiado todo.
Cierto que Charlo pudo haber ganado los últimos tres rounds a partir de un golpe que estremece a Castaño, pero ni con eso le hubiera bastado para superar al sudamericano, quien boxeó más y mejor en casa de su oponente y una velada organizada por la promotora de su oponente y en una pantalla de Showtime donde suele combatir su oponente.
Increíble que se deba dar gracias porque al menos no le robaron su faja de campeón, algo que se temía. Si Castaño no ofrece esa demostración, miuy probablemente le hubieran escamoteado su propio cinturón, pero ya no era posible pasar del robo al escándalo. No después de lo sucedido en el ring de San Antonio.
Justo después de la pelea y aunque se autodesignó vencedor, Charlo le dio buen crédito a Castaño, le reconoció ciertos laureles y se vio con menos arrogancia de la que suele regalar junto a su hermano, campeón en la división mediana, pero minutos después el tono cambiaría.
En la siguiente conferencia de prensa, Charlo restó toda importancia a Castaño, aupado por su entrenador Derrick James, ese mismo que antes del round nueve había advertido a su boxeador que estaba detrás en las tarjetas y que solo un nocaut lo rescataría de la derrota.
¿Por qué el cambio de actitud? Por qué están cortando las avenidas a cualquier tipo de conversación para una revancha inmediata. Charlo y su equipo saben que pueden elegir otros caminos, otros retadores obligatorios de menos nivel y calibre, pero más asequibles, con menor nivel de riesgo. Eso es algo que ha sucedido en el pasado y suele perjudicar mucho el deportes.
Castaño puede insistir todo lo que quiera y con todo su derecho. Al final, quien mueve los hilos de toda esta madeja es el poderoso “consejero’‘ Al Haymon. Si él así lo quisiera, esa revancha se estaría dando en tres meses. Pero los caminos de Premier Boxing Champions son impredecibles y pueden pasar de largo frente al campeón argentino.
Más allá de ese empate que no deja satisfecho a nadie, los que siguen y aman al boxeo de corazón saben muy bien qué sucedió el sábado en la noche. Un robo a plena luz de los reflectores. El empate pudo haber salvado a Charlo de la humillación, pero no priva a Castaño del triunfo ante la opinión pública.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de julio de 2021, 4:51 a. m..