Boxeo

¿Podrá el hombre de los renacimientos levantarse una vez más en el ring? Yordenis Ugás va a dura prueba en Dallas

Si hace siete años alguien le hubiera dicho a Yordenis Ugás que un día iba a pelear en el AT&T Stadium delante de miles de personas para unificar títulos en la división welter, el guerrero cubano habría mirado a esa persona como si fuera un desquiciado. Jamás lo habría creído.

Pero si la realidad supera cualquier ficción, Ugás contempla la vastedad del hogar de los Cowboys de Dallas con una mezcla de admiración y seguridad en sí mismo, porque este sábado acogerá la séptima pelea en la historia donde dos campeones intentarán sumar fajas con la vista puesta en un reinado indiscutido por primera vez desde la era de los cuatro cinturones.

“Estoy muy entusiasmado por esta pelea’‘, expresó Ugás en la última conferencia de prensa. “Respeto a Spence como oponente, y esta pelea también será una batalla estratégica entre dos de los mejores entrenadores del planeta. “Spence promete un nocaut, yo prometo una victoria. ¡No se lo pierdan!’‘.

No es primera vez que Ugás pisa el AT&T Stadium, porque hace 12 años, casi recién llegado de Cuba, lo invitaron un 13 de noviembre a ver un mega combate entre el entonces invencible Manny Pacquiao contra el mexicano Antonio Margarito que reunió a más de 41,000 espectadores y vendió por encima del 1.5 millones de Pagor Por Ver.

Ugás se marchó de Dallas deslumbrado por el poder que ejercía una estrella como Pacquiao, sin imaginar que mucho tiempo después un triunfo sobre el filipino en agosto del 2021 sería el punto trascendental de su carrera y le abriría las puertas de la pelea más importante en el peso welter de estos últimos años contra el magnífico Errol Spence Jr.

“Es increíble que pueda pelear aquí como protagonista de la pelea principal contra Spence’‘, agregó Ugás. “La gente ya conoce mi historia. Regresé en el 2016 tras comenzar mi carrera profesional con una marca de 15-3 y me he establecido como parte de la élite de esta división desde aquel entonces. Si Spence es el pez gordo, yo pertenezco en el mismo tanque’‘.

Ciertamente, quién no conoce la historia de Ugás, ese peleador que luego de dos derrotas consecutivas era visto como un producto desechable dentro de la cruel maquinaria del boxeo, otro cubano más que había desperdiciado su enorme talento sin cumplir su promesa en el boxeo profesional, tras una sólida carrera amateur que le llevó a conquistar una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

Sin nada en el horizonte, un buen día Ugás se presentó en el gimnasio del profesor Ismael Salas, un hombre que ha forjado 24 campeones mundiales, y le pidió una oportunidad de probarse por segunda vez, a pesar de que habían transcurrido más de dos años de ausencia de los cuadriláteros y que nadie se acordaba de él.

Salas, quien comanda un enorme respeto en su academia de Las Vegas, se sonrió al escuchar el pedido de Ugás y por la manera en que la vida le ponía delante de sus ojos a un boxeador que él consideraba el mejor que podría moldear en aquellos momentos.

“Le dije a Ugás que no sería fácil renacer, que debíamos empezar de cero’‘, recordó Salas. “Pero también le dije que en ese entonces él no lo sabía, pero que su talento iba a sobrepasar al de todos los boxeadores que en ese entonces practicaban en mi gimnasio. Mira cómo ha sucedido todo y en qué circunstancias nos encontramos’‘.

Una vez que Yordenis Ugás redescubrió al guerrero que era, ya nunca más miró atrás. La segunda mitad de su carrera ha sido un constante nadar contra mareas y pronósticos, una ruptura de esquemas y prejuicios, que eso es lo que sobra alrededor de los boxeadores cubanos.

Desgraciadamente, la historia de Ugás todavía no ha levantado vuelo como merece. Un hombre que se levantó de la nada luego de dos costosas derrotas en el 2014, cuando su estrella parecía eclipsarse por completo. ¿Cuántos cubanos no perdieron la fe luego de un par de fracasos, de uno solo?

Gracias a la ayuda humana y económica de su hermano de vida el cerrador de los Yankees de Nueva York Aroldis Chapman, Ugás se mantuvo dos temporadas restañando sus heridas físicas y mentales, hasta reencontrarse con el guerrero que alguna vez había sido.

Con la fe renovada y un maestro de conductor, Ugás retornó en el 2016 a sabiendas que sería visto como la víctima perfecta, el escalón a utilizar por boxeadores más jóvenes, con mayor promesa y proyección. Estas segundas partes muchas veces no suelen ser buenas.

Ya una vez se ganó el derecho a enfrentar a Spence jr. por la Federación Internacional –aunque este lo desdeñó por Mickey García- y luego enfrentó a Shawn Porter por el Consejo Mundial en un choque donde debió ganar, pero los jueces ofrecieron un veredicto que muchos cuestionaron y puso una mueca de amargura en su rostro.

Cuando se hizo campeón mundial el 6 de septiembre del 2020 en California contra Abel Ramos, estuvo a nada de ser robado nuevamente, pero se impuso por decisión dividida cuando debió ser unánime, pero nada fue tan difícil como concretar la pelea contra Spence.

En algún momento la Asociación Mundial del Boxeo quería que Ugás enfrentara al lituano Eimantas Stanionis en un combate que no tenía absolutamente ningún sentido, cuando ya estaba todo listo para la unificación de títulos, lo que obligó al cubano a discutir fuertemente por sus derechos, hasta lograr la luz verde del organismo.

“Soy un guerrero, un competidor, y me he estado enfrentando a la adversidad desde que yo era chico y comencé a pelear a los seis años de edad’‘, explicó Ugás. “Esto no es nada nuevo para mí. Será una noche importante para mí, pero a la misma vez también será una noche más en la que demuestro mi capacidad”.

Y ahora, a los 35 años, contempla delante de sí, como contempló por primera vez el AT&T Stadium, la oportunidad de inscribir su nombre en la historia del boxeo mundial y cubano si logra derrotar al favorito Spence. Salvo contadas ocasiones, Ugás siempre ha sido el lado B. Está acostumbrado a que no lo tomen en cuenta.

Spence ha prometido un nocaut y las predicciones van por ese camino, pero después de un accidente que casi le cuesta la vida y una operación en un ojo, muchos se preguntan si mantiene intactas sus habilidades o Ugás será capaz de aprovechar cualquier descenso en su oponente.

“Solo rezo por enfrentar al mejor Spence, a su mejor versión’‘, recalcó Ugás. ““Les prometo sangre, sudor y sacrificio peleando por mi país y por mi gente. Vamos a dar un gran show. Todos verán a este mismo Ugas ponerle corazón y garra a la noche del sábado’‘.

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de abril de 2022 a las 9:17 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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