La derrota dejó un sabor amargo en este peleador cubano, pero ya está listo para mirar de nuevo a las estrellas
Muy mal la pasó Ariel Pérez de la Torre al encajar su primera derrota como profesional. Pero después de un cambio de ambiente y esquina, el boxeador cubano asegura que lo peor ya quedó atrás de manera definitiva y espera demostrarlo este sábado en Orlando.
Conocido como “La Máquina’’, Pérez enfrentará el 15 de octubre al argentino Facundo Eduardo Ased en su primera presentación desde que cayera por decisión unánime ante el estadounidense José Tito Sánchez y con un nuevo entrenador en Bob Santos.
Pérez se ha convertido en un favorito del público por su estilo agresivo, pero reconoce que era como un hombre que va a la guerra sin tener las armas bien afiladas y no duda en que su estrella renacerá después de este nuevo compromiso que le permitirá mirar hacia adelante con una nueva ilusión.
Este ha sido un campamento diferente a otros.
“Para esta pelea he realizado el mejor campamento desde que llegué al boxeo profesional. Vengo de una amarga derrota y me preparé con todo, a conciencia. Técnicamente me veo mucho mejor. He trabajado sobre mis errores y creo haber avanzado mucho’’.
Hablas de esa amarga derrota, ¿cómo te recuperas de ella?
“Fue algo muy duro para mí. Una derrota como profesional es una derrota, pero lo tomé como un aprendizaje. Aprendí mucho de todo eso. Si los grandes han perdido, por qué no puedo perder yo. Me sacudí y me dije que voy de nuevo. Ahora el día 15 estoy de vuelta’’.
¿Cuál crees que fue tu error?
“Soy un peleador que va adelante, agresivo. No sabía trabajar en la corta distancia. Era como un guerrero que va a la guerra, pero no sabe pelear. En este campamento he aprendido demasiado ha trabajar en esa distancia, a desarrollar habilidades. Eso ha cambiado mi estilo de pelea. Ahora sigo yendo adelante, pero en la corta ya sé trabajar’’.
Eso es común en muchos cubanos, saben en la media y la corta.
“Sé boxear hacia atrás, pero siempre voy adelante. Ese es mi estilo. Me caracterizo por ir a la guerra, pero cuando tenía al peleador cerca de mí no sabía qué hacerle, qué combinaciones tirarle para quedarme ahí y acabar con él. Antes tiraba tres golpes y me iba para atrás con el boxeador en la esquina. Ahora me quedo ahí y le tiro cuatro o cinco golpes más. Aprendí a ponerle presión al rival sin tirarle. He avanzado en este nuevo campamento’’.
Tu rival es argentino y también viene adelante.
“El café se toma caliente y rápido. Voy a salir a buscar el nocaut desde el primer asalto. Es una pelea de tránsito. No me confío con ningún rival, pero tengo mucha confianza. Voy a salir desde el primer asalto a terminar mi rival lo antes posible. No creo que haya complicaciones’’.
Entonces, ¿es una pelea para recuperar el camino?
“Vamos a sentar cabeza porque es la primera pelea de mi nuevo campamento, a ver cómo nos vemos, pero espero que me va a ir excelente. De ahí vamos de nuevo a mirar para arriba, a pelear con mayores rivales, a la guerra que yo soy un guerrero’’.
¿Cómo es tu relación con Bob Santos?
“La relación con Bob es muy buena. A pesar de que no hablamos el mismo idioma, sí tenemos un spanglish, una comunicación donde nos entendemos muy bien. En la esquina, dentro y fuera del gimnasio nos entendemos muy bien. Venimos un grupo del gimnasio de Ismael Salas, los dominicanos. Tenemos una excelente relación. Somos una familia y nos apoyamos al cien. Ahora viene la pelea de Yoelvis Gómez con Banana Rosario y siempre bromeamos que el cubano va a ganar, pero todo bien, aunque vamos con nuestro hermano’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de octubre de 2022 a las 2:31 p. m..