Boxeo

Un tatuaje le cerró las puertas del boxeo en Cuba. Ahora pretende mostrarlo en un ring de Miami

El propio Adrián Lescay reconoce que está quemando los últimos cartuchos de su carrera. Pero el boxeador cubano espera que esos disparos provoquen un fuego lo suficientemente fuerte como para alumbrar este periodo final de su trayectoria deportiva.

A los 34 años, este peleador nacido en Matanzas sabe que no tiene tiempo para perder. Por eso aprovechará al máximo su debut profesional previsto para febrero en Miami y luego caminar lo mas rápido posible hasta ver cuan lejos puede llegar como welter.

Después de un intento fallido por vía marítima, varias peripecias en la larga ruta centroamericana y luego de algunas incomprensiones en su tierra natal que le mataron ciertas esperanzas, Lescay llegó a los Estados Unidos y se puso a las órdenes del profesor de boxeo Ramiro Basulto, quien espera impulsar a su pupilo en carrera contra el tiempo.

¿Como te interesas en el boxeo profesional?

“En Cuba había estado en la preselección nacional. Era el segundo hombre en la división de 69 kilogramos. Desde esa época tenia interés en el boxeo profesional, pero tuve varias situaciones en el equipo. Malas decisiones que se tomaron conmigo, el jefe técnico Rolando Acebal’‘.

¿Que tipo de decisiones?

“Me negaron ir a varias competencias, una de ellas fue el Panamericano de Guadalajara en el 2010. Le había ganado la eliminación a Carlos Banteur, pero cuando anuncian el equipo y escucho su nombre, me quedo sorprendido. Pregunté y me dijeron que por razones de experiencia lo iban a llevar a él. Ya lo tenían todo decidido y lo de la eliminación era una farsa. Eso me desmotivó. Luego llego el tema del tatuaje...’.

¿El tatuaje?

“Me fui para Matanzas. No quería saber nada del equipo nacional, pero si deseaba seguir boxeando para mi provincia. Me tatue en el hombro unos guantes de boxeo y un cronometro. Cuando fui a subir al ring nuevamente me dijeron que no podía hacerlo con los tatuajes, que debía quitarmelos. Eso es una discriminación, porque deportistas de otros países los usan. Es una ideología obsoleta’‘.

Y viniste por la ruta de Nicaragua.

“Si, fui a conocer los volcanes. Después de lo del tatuaje, ya no me quedaba otra opción ni tenia nada mas que perder. Me dolió no poder aportarle a Matanzas y a su afición que aun me sigue. Ahora espero que me apoyen en el boxeo profesional. Mi meta es debutar en febrero’‘.

¿Fue un viaje complicado?

“De Nicaragua a México fue relativamente fácil. Ya en México experimenté situaciones mas adversas. Fui asaltado. Vivir en México es un Oeste y me lance solo al cruce de la frontera. Muchos utilizan coyotes que les ayudan en el camino. Yo fui solo porque no tenia dinero para pagar nada. Gracias a Dios llevo ya tres meses en los Estados Unidos’‘.

¿Como das con el profesor Basulto?

“Llegue a casa de unas primas y comencé a entrenar por el barrio, corriendo. Luego contacte con el profesor que me conocía desde Cuiba y me dijo que viniera al gimnasio. Me abrió las puertas y eso se lo agradezco. Tengo la virtud de ponerme rápido en forma y ahora me siento de manera tremenda. Mi cuerpo ha respondido bien y estamos trabajando la fuerza para tener un excelente debut’‘.

Tienes 34 años, ya no eres prospecto.

“No tengo tiempo que perder. Mentalmente vengo enfocado en no perder mas tiempo. Ya perdí bastante en Cuba. Si Dios quiere voy a debutar a seis asaltos. Mi meta es ser campeón. Si lo logro, miraré atrás a todo lo sucedido, a las incomprensiones, a la lucha que he pasado y me dará mucha satisfacción. Estoy tirando mis últimos cartuchazos, pero voy a dar el máximo hasta donde pueda’‘.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de diciembre de 2022, 8:59 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA