Boxeo

No tengo sed de fiesta, en Cuba tuve demasiada. Ahora peleo por mi familia y los que vienen atrás

Robeisy Ramírez se dice a sí mismo que la próxima es una pelea más. Quizá sea un truco para calmar sus propias expectativas, pero él mismo reconoce que no sabe cómo reaccionaría si el próximo 1 de abril (por ESPN, ESPN+, 10 PM) le levantan la mano como vencedor de Isaac Dogboe.

Si esto sucede, el Tren de Cuba se habría convertido en el segundo doble campeón olímpico de su país que también suma a su trayectoria una corona profesional, como lo lograra antes Guillermo Rigondeaux, de modo que el potencial acontecimiento sería algo inolvidable.

De la mano de su profesor Ismael Salas, Ramírez, quien habló con El Nuevo Herald, va dando los puntos finales de su campamento para el choque contra el africano, que tendrá lugar en Tulsa, Oklahoma y llegará como parte de una velada de Top Rank por la pantalla de ESPN.

Finalmente llega la oportunidad que tanto buscabas y que luchaste.

“Te voy a ser sincero. Estoy entrenando para una pelea más. Realmente, no me he puesto a analizar. El otro días Luis “Cuba’‘ Arias me preguntaba en modo de broma si iba a llorar cuando me dieran el cinturón y me levantaran la mano. Le dije que no. Me contesto que lo decía ahora, pero que en el momento...’‘.

¿Y en el momento?

“Puede ser, porque uno no sabe las emociones, pero ahora solo estoy enfocado en estar bien preparado para la pelea contra un rival más, un rival fuerte. Ya estaba bueno ya de seguir haciendo record. Ya era hora de ir buscando gente grande y eso se ha visto en el 2021 y el 22. Ahora viene el 2023 con la pelea que es. Pelear por un título mundial y seguir haciendo historia’‘.

Si te levantan la mano, será una coronación deportiva y personal.

“Las emociones uno no las domina. Está el ejemplo de los Juegos de Río, donde lloré más por la emoción de demostrarles a todos esos HP (hijos de mala madre) en Cuba que conmigo había que contar cada vez que hubiera un evento grande. Nunca creyeron en mi. Llegué de último y les demostré, como hice en centroamericanos y panamericanos, donde nunca fui de favorito y puse mi medalla de oro’‘.

Entonces, el tema personal pesa mucho.

“Por lo personal, por mi familia, por la gente que me apoyaron. Raúl Fernández, quien a pesar de que yo había sido baja de la finca, estaba conmigo ahí y me dijo que fuera a entrenar en su casa. Por eso sentí la emoción en esa Olimpiada. Ahora puede ser más por llegar aquí, por el bache del principio y que poco a poco fui levantando. Gracias a Dios tengo un equipo completo y aquí estoy para pelear por un campeonato mundial’‘.

¿Qué diferencia hay entre este Robeisy y aquel de dos oros olímpicos?

“En Londres, con 18 años no tenía nada que perder. Iba a lo que fuera. Era un niño y sabía que vendrían otras oportunidades. Si gano bien y si no también. Y salió el resultado. En Río por lo que te acabo de contar. A uno en Cuba le toca madurar temprano, aprende a ser el sustento de la familia, aprende a dejar las fiestas atrás. En Cuba tuve muchas fiestas. Yo no tengo sed de fiestas como llegan la mayoría de los cubanos jóvenes’‘.

Ciertamente, en algunos ha sido un problema.

“A veces deciden coger ese camino de la fiesta, que yo no se lo veo mal. No juzgo a nadie, cada cual hace lo que quiere. Pero no tengo esa sed de fiesta, porque en Cuba era demasiado. No tengo la locura por tener carro caro. Estoy más enfocado en mi familia, en que mis hijas estén bien. Traer a mi familiar para acá o si no quieren, que estén bien en Cuba. Por eso se ve más el cambio de ese Robeisy que era un niño’‘.

Como medallista olímpico eras una celebridad.

“Para nadie es un secreto que ser medallista olímpico significa un carro, una casita. Era lo que había en mi mente en ese entonces. Ya no es algo que me deslumbre. Ando en un Honda que no se ni de que año es. No tengo necesidad de tener un carro caro aquí. Son cosas que uno va analizando. Sabemos que este es un país difícil y que hay que hacer las cosas bien’‘.

Cuando ves a Isaac Dogboe, ¿qué despierta en ti?

“Cuando digo un rival más es porque se trata de una pele más, no por menospreciarlo. Todo el mundo sabe la calidad de Dogboe, las batallas que ha tenido, como las dos con Navarrete, la de Magdaleno. Realmente, no sigo mucho la carrera de los boxeadores. Es un tipo fuerte, que ha sido campeón en 122 libras. Tiene la experiencia de haber estado en grandes eventos. Vamos a salir bien preparados a hacer el trabajo. Con el viejito Salas en la esquina no hay nada de que hablar’‘.

Estás en una división histórica, pero dominada por mexicanos.

“Creo que eso es beneficio para mi. Al estar todos los títulos acá en América y no en Inglaterra, pues es más fácil para mi hacer una unificación, tener peleas grandes, llenar estadios, grandes bolsas. La división está en una buena posición para el negocio y para mi carrera’‘.

Un triunfo tuyo sería algo grande en la historia del boxeo profesional cubano.

“Solo un doble campeón olímpico cubano se ha coronado campeón mundial profesional, Guillermo Rigondeaux. Eso sería una historia. Hay mucha historia en todo lo que está pasando en mi carrera. Ganar esta pelea va a ayudar a todos los muchachos cubanos que están llegando y no tienen aval de un nombre grande. Tienen boxeo, pero no ese empuje. Lara y Ugás están casi en el final, pero David Morell y yo tenemos que empujar por esos muchachos que vienen a buscar libertad y mejor vida’‘.

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de marzo de 2023, 8:42 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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