Te daré el dinero para la casa de tu madre, pero debes quedarte con la medalla de oro. Un gesto inolvidable
El medallista de plata olímpico vive confortablemente por su experiencia en el boxeo profesional. El ganador del oro no puede ni siquiera comprarle una casa a su madre. Amir Khan se ofreció pagarle una vivienda a la mamá de Mario Kindelán con una condición: que conserve su presea.
En un video que apareció en la red social X aparecieron juntos Kindelán y Khan, quien reveló que el cubano -doble campeón olímpico y uno de los mejores púgiles amateurs de su generación y todos los tiempos- le ofreció venderle uno de sus oros por una suma de $5,000.
“Quiere construir una casa [para su madre] en Cuba, y quería venderme por $5.000 la medalla de oro, por la que me ganó’‘, comentó Khan. “Le dije que esa medalla le pertenece, que él es el campeón, que me ganó en la final olímpica. Le voy a dar los $5.000’‘:
Khan, quien se encontró con Kindelán en Bahréin, al final del video mira a Kindelán y le hace un pedido.
“’Te daré el dinero para la casa de tu madre, pero tienes que quedarte con la medalla de oro’‘, recalcó el púgil británico al rechazar la oportunidad de comprar la medalla que se le escapó en la final olímpica de Atenas 2004, cuando tenía solamente unos 17 años, mientras que Kindelán era un veterano curtido.
En varias ocasiones, Khan ha alabado el talento que poseía Kindelán en sus mejores tiempos de amateur, dejando entrever que habría tenido una sólida carrera profesional y que con mucha seguridad hubiera peleado por un título mundial.
Kindelán, quien sumó también tres fajas mundiales y dos panamericanas, nunca dio el salto al pugilismo de paga, a pesar de haber derrotado, entre otros, a peleadores que luego serían figuras cimeras como los inmensos puertorriqueños Félix “Tito’‘ Trinidad y Miguel Cotto.
El holguinero, actualmente con 52 años, finalizó su trayectoria en los cuadriláteros con balance de 358–22 y no perdió en un un período que abarcó desde el 1999 hasta su retiro en el 2004, mientras que Khan saltó al boxeo profesional tras los Juegos Olímpicos y se convirtió en campeón unificado el peso junior welter.
Siempre se mantuvo cercano al boxeo cubano y en alguna ocasión tuvo en su esquina al profesor Jorge Rubio, a quien visitó en su gimnasio de Miami. Ahora con este gesto, su relación con Kindelán alcanza una dimensión humano que dice mucho del campeón.