Boxeo

David Benavidez no sabe lo que es presión. David Morrell recuerda uno de sus momentos duros en Cuba

Fueron 72 horas que nunca olvidará. Cuando David Morrell fue apresado en un intento de salida ilegal, pensó por un momento que el mundo se le estrellaba en pedazos. Pero luego supo encontrar la fuerza para mirar adelante y esperar por un momento mejor.

Morrell se considera un hombre optimista, pero jamás imaginó que algún día sería el protagonista de una cartelera de primera magnitud en Las Vegas, como esta del sábado que ha cautivado la atención de los fanáticos como hacía tiempo no se percibía.

“En Cuba pasé momentos duros como cuando me detuvieron 72 horas por tratar de irme, pero algo así no lo tenía en la mente, quizá porque no concebía que sería de esta magnitud’‘, expresó Morrell. “Sí sabía que quería llegar lejos, ser campeón mundial, pero ahora mismo estoy viviendo algo muy especial’‘.

Tras ser puesto en libertad, a Morrell se le borró del mapa y se le impidió acercarse a un gimnasio de boxeo debido a una “baja deshonrosa’‘ que no tuvo en cuenta para nada el haber ganado un mundial de categoría juvenil y ser considerado una de las grandes promesas del boxeo amateur.

Afortunadamente, hoy todo eso forma parte de su historia de vida, así como su debut profesional, su primer título mundial y el hecho de haberse colocado en la imaginación del público como uno de los peleadores más interesantes y talentosos de los últimos tiempos.

Del campamento de su oponente, David Benavidez, han llegado acusaciones de todo tipo, desde que es un mentiroso que utiliza sustancias prohibidas hasta que existen problemas en su entorno con temas de dinero, pero Morrel ha demostrado una calma increíble para alguien que nunca ha estado en este escenario del boxeo.

Por el entorno de Morrell también arrecian los intentos de desestabilizar a Benavidez y el promotor Luis De Cubas le dijo en pleno rostro al “Mexican Monster’‘ que estaba acobardado y que el nocaut llegaría de manera inevitable en los rounds finales.

Morrell solo se ríe de cada ida y venida en la conferencia de prensa, y entiende que mucho parte de una situación real de animosidad debido a la larga promoción y venta de esta pelea, pero que otra parte surge de ese propio deseo de hacer más potable la pelea y su Pago Por Ver.

“Todo esto que está pasando aquí me divierte y cuando me preguntan si siento presión recuerdo aquellas horas que estuve detenido’‘, agregó Morrell. “O recuerdo todo el tiempo que estuve en México, esperando para venir a este país. Los cubanos pasamos por tanto y luchamos con tan poco. Benavidez no sabe lo que es presión de verdad’‘.

Aunque menos intensa que sus antecesoras en Los Angeles y Miami, la conferencia de prensa del jueves vivió momentos duros y la seguridad del MGM Grand se mantuvo alerta ante la posibilidad de que la situación se fuera de las manos, como estuvo a punto de suceder hace un par de mees en Miami.

Pero ahora que ya se dijeron de todo y se vaciaron las palabras, solo quedan la pelea y los dos guerreros encima del ring, porque este enfrentamiento no necesita de mucho extra para ser apreciado por los verdaderos aficionados del pugilismo.

Dos jóvenes en su mejor momento, llenos de habilidades, peo con estilos muy diferentes, con trasfondos personales y experiencias distantes. Una pelea así era lo que el boxeo venía necesitando y solo queda que ambos se entreguen al máximo este 1 de febrero en la T-Mobile Arena.

“Ambos nos hemos prometido un nocaut’‘, recalcó Morrell. “El dice que me va a partir la boca y me va a retirar. Yo aseguro que lo voy a derribar y se va a romper el mito falso del Monstruo Mexicano. Al final, espero que todos puedan ver quién realmente soy en el ring: el Rey David’‘.

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de enero de 2025 a las 6:02 p. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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