En el peor momento, David me dijo que iba adelante y lo logró. El amor de madre que impulsa al cubano Morrell
Poder abrazar a su hijo después de una larga ausencia fue un premio muy grande para Bety Gutiérrez. Ahora que David Morrell se apresta a vencer la pelea de su vida deportiva, la madre ve a su hijo, pase lo que pase, como un campeón de la vida.
Gutiérrez no niega sentirse algo nerviosa antes de que Morrell enfrente este sábado en la T-Mobile Arena de Las Vegas a David Benavidez, pero también ha comprobado que su hijo tiene palabra y que cumple lo que promete, para no hablar ya de sus talentos en el ring.
Si Morell está en la posición de hoy es en gran medida a los esfuerzos de sus padres que siempre estuvieron a su lado en las buenas y en las malas, como cuando fue detenido al intentar escapar de Cuba. Nada como el amor de madre para encontrar fuerzas donde no las hay.
¿Qué significa estar junto a su hijo antes de la gran pelea?
“Comentaba con sus hermanos que, qué me iba a imaginar que después de tanto tiempo iba a tener un momento así con mi hijo, disfrutando de sus atenciones, de sus historias, de sus glorias’‘.
Cuando usted estaba en Cuba, ¿veía sus peleas?
“Yo las veía por el teléfono. Las primeras peleas me fue más difícil, pero después me fui acostumbrando, él me me avisaba cuando peleaba y sus hermanos me la buscaban por la internet’‘.
Imagino que fue duro, cuando David le dijo que se iba.
“Fue muy triste, porque yo no esperaba eso y me tomó de sorpresa, cuando me dijo me voy. Me dijo que tenía que irse, porque tenía que seguir avanzando. Que si él iba a estar bien, nosotros también íbamos a mejorar. Siempre me dijo que iba a hacer por mi y por sus hermanitos, pero me tomó muy sorpresa’‘.
Es sabido que la primera vez que trató irse no le funcionó.
“El trató de irse una primera vez y lo detuvieron. Yo no sabía nada. Recuerdo que fue un Día de las Madres. El siempre me llamaba ese día. Siempre fue un niño muy pendiente y me llamó la atención que no me llamara. Me preguntaba qué pasaba’‘.
¿Cómo recibió esa noticia?
“Se me cayó el mundo. Todo se me vino abajo. El sufrimiento más grande. La vida entera dedicada a ayudarlo a él desde pequeño. El era un ídolo en Cuba, una figura y yo orgullosísima del niño. Desgraciadamente lo sacaron de la escuela, pero tuvo esa fuerza de voluntad que no se dio por vencido’‘.
Hay que ser fuerte para aguantar a su edad.
“Le dieron baja deshonrosa. Yo le dije que lo dejara todo y que regresara a casa. Que buscara un trabajo. Pero él me dijo que no, que iba para adelante y verdad que se concentró a lo que quería y lo logro’‘.
Y ahora que lo ve triunfando, ¿qué piensa?
“Que nunca me engañó. Que siempre tuvo fe, que toda la ayuda que le di y el sacrificio que pasó le sirvieron de mucho y lo está demostrando ahora. Todo lo recepcionó positivamente y la prueba está aquí’‘.
¿Cómo enfrentará el día de la gran pelea?
“Eso sí me tiene a mí...estoy con taquicardia nada más de ver las fotos que salen en redes sociales. Me pongo nerviosa, pero sus hermanos me dicen que eso no es nada. Yo les digo que nunca subestimen al contrario. El que está arriba también quiere ganar. Allá arriba no sabes lo que puede suceder, pero solo nos queda darle mente positiva y esperar’‘.