Suenan tambores de guerra entre Morrell y Benavidez, un David será el vencedor, ¿pero cuál de los dos?
Este sábado todos van a saber que el “Mexican Monster’‘ nunca existió. El sábado todos verán cuán equivocados estaban con David Morrell. La primera frase es la promesa del campeón cubano, mientras que la segunda es de la autoría de David Benavidez. ¿Quién de los dos respaldará sus palabras con una victoria en la T-Mobile Arena de Las Vegas?
Hay peleas que se venden con una promoción desenfrenada, inventando ángulos y narrativas a las cuales se les notan las costuras y falsedades, pero que se aceptan en aras de vender un espectáculo para que los organizadores no terminen en números rojos.
En esta, sin embargo, se advierte una animadversión real, un cierto desprecio envuelto en el reconocimiento del talento mutuo, pero que ha venido creciendo desde una primera conferencia de prensa en Los Angeles, a un entrenamiento abierto en Miami, hasta el pesaje de este viernes en el MGM de La Ciudad del Pecado.
“Esto es real’‘, afirmó Benavidez con un gesto concentrado en la mirada, bordeando el odio. “El sábado voy a destruir a David Morrell. El sábado todos verán que David Morrell no es nada. Ya se acabaron las palabras. Ya no hay que decir muco más’‘.
Morrell, por su parte, mantuvo el mismo nivel de confianza exterior y si algún tipo de nerviosismo anidan en su organismo y mente los tiene bien escondidos, porque a lo largo de la semana se le ha visto con una sonrisa en los labios, como si estuviera en medio de una fiesta.
Cuando subió a la báscula y se le colocó frente a frente a Benavidez, Morrell supo una vez más que se encuentra en territorio hostil, pues por primera vez en su carrera escuchó abucheos de un público en su mayoría de fanáticos que vinieron desde Phoenix, Arizona, para apoyar a su peleador.
“David Benavidez puede hablar y decir lo que quiera, pero nunca ha enfrentado a nadie como yo’‘, apuntó Morrell. “No se por qué le dicen el Mexican Monters, porque yo de monstruo no le veo nada. Solo se ha medido a rivales más chicos, a los cuales abrumaba con el peso. Pero conmigo la cosa será bien distinta’‘.
Sobre el papel el combate parece parejo, pero todo puede cambiar desde el momento en que suene la campana y tal vez esa experiencia de Benavidez le haga sacar la casta o las habilidades de Morrell sean tan manifiestas que despedazan a su oponente.
La creencia generalizada de expertos y periodistas va del lado de Benavidez, a quien ven acelerando el ritmo en la segunda mitad con un trabajo efectivo al cuerpo para doblegar a Morrell, pero una minoría afirma que el cubano es una súper estrella que no había encontrado el vehículo perfecto para mostrarse tal cual es.
Sin duda, lo más cierto es que acabaron las palabras. Ambos guerreros, en peso pactado y en modo de guerra, se retiraron a sus aposentos convencidos de que el sábado en la noche, cuando se disipe el humo de la guerra y se cuentan las bajas, un David será el ganador. ¿Pero cuál de los dos?