Boxeador cubano da el batacazo en Nueva York en una velada con plan adverso para el hombre fuerte de Arabia
En una velada que quedará grabada en la historia reciente del boxeo, la cartelera “Fatal Fury” celebrada en pleno Times Square superó todas las expectativas en cuanto a logística, pero dejó mucho que desear en lo boxístico, más allá del renacimiento del cubano americano Rolando :Rolly’‘ Romero.
Se vivieron tres combates estelares y una sorpresa que cambió la narrativa deseada por Turki Alalshik, el árabe que generó esta locura en pleno corazón de Nueva York, porque todo apuntaba a que Ryan García debía imponerse y quedar listo para una revancha contra Devin Haney.
Sin embargo, Romero se robó el show con una victoria por decisión unánime sobre García; mientras que Haney reafirmó su estatus con una victoria inteligente sobre José Carlos Ramírez; y Teófimo López, el “Takeover”, se impuso con una actuación táctica ante Arnold Barboza.
EL RENACER DE ROLLY
Romero se llevó el mayor aplauso de la noche al superar a un García apático, que fue llevado al suelo en el segundo asalto y que luego de eso no se comprometió más a un intercambio, como si el óxido de tantos meses fuera de acción le pesara demasiado.
El combate, que había generado expectativas por ser García una verdadera atracción en redes sociales y conferencias de prensa, terminó siendo una exhibición de lo que puede hacer Romero de la mano de un maestro experimentado como el cubano Ismael Salas.
Desde el inicio, Rolly mostró una versión más disciplinada y enfocada de lo habitual para levantar su carrera tras altibajos anteriores. Y para García, las preguntas serán muchas, pero las respuestas parecen lejanas.
HANEY, FRANCAMENTE ABURRIDO
En el segundo plato fuerte de la noche, Haney venció por decisión unánime al mexicano-estadounidense José Carlos Ramírez, quien nunca encontró el ritmo para inquietar al ex campeón, quien controló la distancia, manejó el jab como un bisturí, y desarmó cualquier intento ofensivo de su oponente a lo largo de doce asaltos muy tácticos.
Ramírez salió con ímpetu en los primeros compases, intentando cerrar espacios y forzar intercambios en corto, pero Haney nunca le dio la pelea que buscaba. Con movimientos laterales precisos y un uso quirúrgico del uno-dos, el “Dream” hizo parecer fácil lo difícil. Cada vez que Ramírez intentaba atacar, era recibido con contragolpes limpios que iban sumando puntos sin discusión.
Las tarjetas fueron claras: 119-109, 118-110 y 118-110, todas en favor de Haney, pero lo cierto es que tampoco ayudó mucho a su causa el mantenerse alejado de Ramírez, sin deseos de intercambiar ni de arriesgar, como si recordara los tres conteos que le propinara García en la pelea anterior.
TEOFIMO LUCE MEJOR
Teófimo López demostró por qué es considerado uno de los boxeadores más explosivos del momento al vencer por decisión unánime a un Arnold Barboza que se vio incómodo por las habilidades del oponente y la majestuosidad del reciento. Fue una pelea de alta calidad técnica, con López mostrando paciencia, lectura y un arsenal ofensivo variado para frenar las intenciones de su rival.
Desde el tercer asalto, Teófimo empezó a controlar el centro del ring, soltando combinaciones precisas y cambiando ángulos con habilidad. Barboza, siempre valiente, intentó llevar el combate a un terreno más físico, pero la velocidad y el contragolpe de López se lo impidieron
Los jueces vieron la pelea 117-111, 116-112 y 116-112 para el campeón. Con este triunfo, Teófimo retiene su título mundial y manda un mensaje claro a la división: está listo para las grandes peleas. En una noche donde todos esperaban espectáculo, López entregó técnica, corazón y carisma. Nueva York, su ciudad natal, lo ovacionó como el rey que regresa a casa.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de mayo de 2025, 0:10 a. m..