El Tornado vs. Vladimir Shishkin: ordenan pelea que puede cambiar el destino del cubano en ruta al Canelo Álvarez
Osleys “El Tornado’’ Iglesias ya tiene en el radar el combate más crucial de su carrera.
La Federación Internacional de Boxeo (FIB) ordenó oficialmente una pelea eliminatoria entre el cubano y el ruso Vladimir Shishkin para el próximo 4 de septiembre.
El ganador de este combate que tendrá lugar en la ciudad canadiense de Montreal saldrá con algo mucho más valioso que una victoria: el derecho a convertirse en el retador obligatorio al título mundial supermediano que ostenta Saúl “Canelo’’ Álvarez.
Iglesias, de 26 años y con récord invicto de 11-0 y 10 nocauts, ha construido una carrera meticulosa desde que abandonó el sistema deportivo cubano y se asentó en Alemania.
Pero ha sido en Canadá, bajo la promotora Eye of the Tiger, donde su nombre comenzó a resonar con más fuerza en los círculos del boxeo profesional. Con actuaciones dominantes y un estilo agresivo, el zurdo santiaguero se ha ganado el respeto de fanáticos y especialistas.
Fue precisamente en territorio canadiense donde Iglesias comenzó a dar señales de grandeza. En 2023, capturó el título NABF de las 168 libras con una impresionante victoria por nocaut sobre el entonces invicto Marcelo Coceres.
Luego siguió con una de sus actuaciones más completas ante Ezequiel Maderna, a quien venció por decisión unánime en una exhibición de control, ritmo y poder. Cada paso ha sido calculado, cada pelea un peldaño hacia la cima.
Pero ahora el reto es mayor. Shishkin (15-0, 9 KO), residente en Detroit, es un rival peligroso que combina técnica, físico y experiencia.
El ruso viene de una cerrada derrota ante el también cubano William Scull y no querrá dejar pasar esta tremenda oportunidad. Como Iglesias, está invicto y tiene hambre de grandeza. El duelo promete fuego cruzado desde la primera campana.
“No estamos aquí para ser relleno de cartelera, estamos aquí para pelear por títulos grandes’’, ha dicho Iglesias en varias ocasiones, mostrando una confianza que nunca suena vacía.
Su estilo agresivo, su boxeo frontal y su capacidad de definición lo han convertido en uno de los nombres más interesantes de la nueva ola cubana en el profesionalismo. Pero para llegar a Canelo, primero hay que pasar por Shishkin.
La pelea del 4 de septiembre representa también una validación del camino elegido por Iglesias.
Mientras muchos de sus compatriotas han apostado por grandes promotoras y contratos millonarios en Estados Unidos, él ha hecho su carrera paso a paso en Europa y Canadá, enfrentando a rivales reales y construyendo su legado sin necesidad de atajos.
Eye of the Tiger, reconocida por su seriedad y nivel competitivo, le ha dado el respaldo necesario para florecer sin prisa pero sin pausa.
En cada presentación, Iglesias ha demostrado madurez y evolución. Atrás quedaron los días en que se hablaba de su pasado amateur o de su potencial.
Ahora es una realidad, un boxeador con herramientas suficientes para complicar a cualquiera en la división. Si bien su nombre aún no goza del reconocimiento global, una victoria el 4 de septiembre podría cambiar eso para siempre.
No es un secreto que Álvarez ha manejado con cuidado sus defensas obligatorias en los últimos años. El mexicano aún no tiene definido su siguiente paso tras la pelea del 17 de septiembre ante Terence Crawford, y es ahí donde Iglesias quiere insertarse.
Por lo pronto, Iglesias se encuentra entrenando a todo vapor, consciente de que esta podría ser su única ventana para llegar a la élite. La preparación no es solo física, también mental: el cubano sabe que no hay margen para errores. Vencer a Shishkin abriría las puertas grandes del boxeo, donde no solo se pelea por gloria, sino por legado.
Una cosa es clara: el 4 de septiembre no será una noche más para el boxeo cubano. Será la noche en que Iglesias intente despejar cualquier duda, apagar cualquier crítica y demostrar que “El Tornado’’ no solo sopla fuerte… también puede arrasar con todo a su paso.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de julio de 2025, 0:35 p. m..