Golpe duro al boxeo cubano en Orlando al caer una de sus figuras importantes en tremenda batalla
La noche en Orlando terminó con un golpe duro para el boxeo cubano.
Yoenis Téllez, uno de los prospectos más comentados de la isla, conoció el sábado en la noche por primera vez la amarga cara de la derrota al caer frente al alemán Abass Baraou, quien lo derribó en los últimos segundos de un combate brutal y de alto voltaje en el Caribe Royale.
Téllez (10-1, 7 KO) arrancó con la ilusión intacta, moviéndose con la fluidez que lo había distinguido en su ascenso y plantado como zurdo para incomodar a su rival. Durante los primeros asaltos, el cubano parecía marcar el ritmo, desplazándose y lanzando con precisión.
Pero el alemán no se desesperó y fue acortando las distancias. Con paso firme y guardia cerrada, Baraou (17-1, 9 KO) comenzó a presionar, a cortar el ring y a minar lentamente la resistencia del antillano en medio de una pelea muy activa y entretenida.
El tercer asalto fue el aviso de lo que vendría. Baraou empujó a Téllez contra las cuerdas y soltó una combinación que, sin ser definitiva, dejó claro que el europeo estaba dispuesto a cambiar el curso de la pelea.
En adelante, cada minuto fue más difícil para el cubano, que incluso se vio obligado a cambiar de guardia en un intento por frenar la tormenta.
La pelea entró en la zona caliente a partir del sexto. Allí, Téllez seguía conectando con velocidad, pero los golpes del alemán eran más pesados, más dañinos. El séptimo fue un retrato cruel: el cubano se detuvo en seco por momentos, como si el cuerpo no respondiera, mientras Baraou descargaba artillería pesada.
El desgaste fue notorio en los asaltos finales. Baraou dominó el noveno con uppercuts y combinaciones que hicieron tambalear a Téllez, quien sin embargo encontró fuerzas en el undécimo para intentar un último esfuerzo, una acción casi al filo del desespero.
Sin embargo, esa ilusión de renacimiento se esfumó en el duodécimo round, cuando un derechazo lo dejó sentido y el alemán se lanzó con todo hasta enviarlo contra las cuerdas y al suelo, abatido aunque con orgullo, pero ya con la sentencia inapelable.
Las tarjetas (116-111, 115-112 y 117-110) solo confirmaron lo que se había visto sobre el ring: la noche pertenecía al visitante.
“Este es un momento increíble para mí. He esperado tanto tiempo por esta oportunidad’’, comentó un emocionado Baraou al coronarse.
Para Téllez, la derrota es un golpe que duele más allá de lo deportivo. Pierde su invicto y la oportunidad de hacerse un nombre inmediato en la división, pero también gana la experiencia de haber compartido una guerra que lo puede forjar. A sus 24 años, todavía hay tiempo para recomponer el camino y volver con más fuerza.
El boxeo cubano, casi siempre acostumbrado a celebrar victorias en este reciento turístico, se fue de Orlando con un sabor amargo. En el Caribe Royale, la noche que pintaba para gloria terminó convertida en pesadilla.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de agosto de 2025, 0:56 a. m..