Boxeador cubano ante un gran reto: “Esta puede ser mi última caminata, pero no pienso ceder sin pelear”
Rancés Barthelemy se niega a colgar los guantes sin antes intentarlo una vez más.
El ex doble campeón mundial cubano, una de las figuras más emblemáticas del boxeo antillano en las últimas dos décadas, volverá al ring el próximo 25 de octubre para enfrentar al talentoso Frank Martin en una velada de alto perfil encabezada por Sebastián Fundora y Keith Thurman.
Después de más de un año de inactividad desde su derrota ante José Carlos Ramírez, el cubano reconoce que a los 38 años este podría ser el último gran reto de su carrera, pero asegura que no está dispuesto a ceder sin antes dejar el alma en la lona.
“Después de mi pelea con José Carlos Ramírez en abril del año pasado hubo varias oportunidades que se cayeron. Me llamaron para varios compromisos, incluso una pelea en Inglaterra y otra en Puerto Rico para marzo, pero nada se concretó. Finalmente surgió el nombre de Frank Martin y me pareció una pelea competitiva e interesante’’, explicó Barthelemy en conversación exclusiva.
El veterano sabe que tendrá delante a un rival en ascenso, reconocido por su rapidez y juventud. Y aunque admite que no será un desafío sencillo confía en su experiencia para nivelar las cosas.
Para Barthelemy, el choque con Martin es mucho más que una simple pelea.
Se trata de la posibilidad de cerrar un ciclo de gloria que comenzó cuando conquistó su primer título mundial en las 130 libras frente a Argenis Méndez, y que luego consolidó al subir a 135 para coronarse nuevamente en la élite del pugilismo.
Dos coronas en diferentes divisiones lo colocaron en un lugar de privilegio dentro del boxeo cubano profesional.
“No es un gran pegador Martin, pero sí es fuerte, joven y con velocidad. Lo respeto mucho por esas cualidades, pero también creo que tengo las herramientas y la experiencia para ajustarme a su estilo. Soy un veterano y sé adaptarme. Será un combate interesante’’, señaló el cubano.
Pero los últimos años no han sido fáciles. Derrotas duras, oportunidades que se desvanecieron y largas pausas de inactividad han puesto a prueba no solo el cuerpo, sino también la fe del peleador.
Aun así, Barthelemy insiste en que la llama de la competencia sigue encendida y que todavía tiene algo que ofrecer en el cuadrilátero.
No es un secreto que Martin llega como favorito. El norteamericano, rápido y técnico, ha sido señalado como uno de los nuevos rostros a seguir en la división. Para muchos, enfrentar a Barthelemy es un paso más en su camino hacia los grandes escenarios.
Sin embargo, el cubano se resiste a ser visto como un simple peldaño en la carrera de otro. Su orgullo y legado están en juego.
“Sé que esta puede ser mi última caminata hacia el cuadrilátero, pero lo haré con honor. Quiero que la gente me recuerde como alguien que siempre dio la cara, que nunca rehuyó un reto y que amó este deporte hasta el final’’, aseguró con voz firme.
El boxeo es un deporte cruel con la edad y Barthelemy lo sabe mejor que nadie.
Pero también es un deporte que premia a quienes se niegan a rendirse. El 25 de octubre, en una noche cargada de figuras, Rancés buscará demostrar que todavía queda fuego competitivo en su cuerpo.
Y si esta resulta ser la última batalla, quiere que sea recordada como la de un guerrero que se fue con los guantes en alto.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de septiembre de 2025, 10:22 p. m..