Boxeo

Erislandy Lara, el campeón que se niega a envejecer, impone su ley ante Johan González

El cubano Erislandy Lara volvió a dar una clase de boxeo de esas que parecen sacadas de una cinta vieja, pulida por el tiempo pero intacta en calidad al imponerse al venezolano Johan González, el sábado en San Antonio.
El cubano Erislandy Lara volvió a dar una clase de boxeo de esas que parecen sacadas de una cinta vieja, pulida por el tiempo pero intacta en calidad al imponerse al venezolano Johan González, el sábado en San Antonio. Especial para el Nuevo Herald

A los 42 años, con una carrera que ya bordea tres décadas entre amateur y profesional, Erislandy Lara volvió a dar una clase de boxeo de esas que parecen sacadas de una cinta vieja, pulida por el tiempo pero intacta en calidad.

En el Frost Bank Center en San Antonio, el veterano cubano defendió su título mediano de la AMB con una victoria amplia y sin discusión sobre el venezolano Johan González, un rival de emergencia que intentó competir con dignidad… pero terminó siendo apenas un pasajero en la noche del “American Dream”.

Las tarjetas —118-108, 119-107 y 120-106— describen un combate donde Lara manejó la distancia, el ritmo y los momentos a placer, apoyándose en ese left hand que sigue siendo un bisturí, incluso cuando decide economizarlo como si fuera una herramienta demasiado fina para usarla más de la cuenta.

Un nocaut que no llegó, pero dos caídas que dijeron todo

Lara comenzó mandando desde el primer asalto, cuando un zurdazo recto —tan limpio como marca de fábrica— mandó a González a la lona. El venezolano, que aceptó la pelea tras la caída de Janibek Alimkhanuly por un positivo de meldonium, se levantó con sonrisa y coraje… pero sin los recursos necesarios para cambiar la historia.

Pese a un segundo round competitivo y algunos destellos de valentía, el visitante fue perdiendo aire y claridad. La diferencia de preparación era evidente: pelear por un título mundial no es lo mismo que estar de guardia por si suena el teléfono. Lara, por su parte, administró energías como un maestro del oficio; cada paso atrás, cada jab y cada pausa estaban fríamente calculados.

El duelo entró en un valle profundo entre el tercero y el octavo asalto, con el público impaciente, pero con Lara manteniendo el control absoluto. González intentaba empujar, pero sus embestidas se estrellaban en la experiencia y la lectura del cubano.

El cierre del “¿vas a pelear o no?” al “ahora sí te enseño cómo se hace”

Ya en los últimos minutos, con González lanzando más orgullo que técnica, el retador llegó a levantar los brazos, a exigir acción, casi a retar al campeón. Lara respondió como solo responden los viejos zorros: con precisión quirúrgica. En el último suspiro del combate llegó la segunda caída, un recordatorio de quién había sido el dueño de la noche.

González resistió hasta la campana, pero solo para escuchar unas tarjetas que confirmaban lo evidente: era la función de Lara, no la suya.

Un campeón longevo… y aún vigente

Con esta victoria, Lara suma ocho peleas sin perder desde aquella guerra inolvidable de 2018 ante Jarrett Hurd. Defiende por tercera vez la versión absoluta del título mediano de la AMB, y deja claro que, mientras sus piernas obedezcan y su izquierda siga calibrada, seguirá siendo un problema serio para cualquiera en las 160 libras.

Lara, eterno, cerebral y firme, vuelve a recordarnos que hay boxeadores que envejecen… y otros que evolucionan.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de diciembre de 2025, 2:06 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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