Kevin Brown está listo para brillar y demostrar su alto nivel, dice conocido maestro de boxeo
El maestro Ismael Salas es sinónimo de campeones. Con casi 20 títulos mundiales en su haber, su nombre siempre estará ligado a la élite del boxeo mundial.
Pero lo impresionante no es solo su récord: es su pasión intacta por el gimnasio, por formar nuevos talentos y por mantener viva la esencia del boxeo cubano en cada generación.
Hoy hablamos de Kevin Brown, un joven que ha demostrado hambre y disciplina, y que este sábado tendrá la oportunidad de consolidarse con el título interino de las 140 libras de la AMB si vence a Cletus “The Hebrew Hammer’’ Seldin.
Para Salas, más allá de la faja, lo importante es que Kevin muestre al público que es un peleador de alto quilate, con técnica, fuerza y corazón en cada combate.
En esta entrevista, Salas nos cuenta cómo ha trabajado con Kevin, la evolución del boxeo cubano y qué lo mantiene motivado después de décadas formando campeones.
Desde sus inicios con Gamboa, Rigondeaux y Lara, hasta su labor actual con jóvenes promesas, el maestro comparte su visión, sus métodos y la pasión que lo hace seguir en el gimnasio día tras día.
¿Cómo llega Kevin Brown a esta pelea por el título interino de 140 libras?
“Con Kevin ha sido un proceso largo. Cuando empezó, todos tenían grandes expectativas, pero en un momento esas expectativas bajaron, especialmente cuando regresó con nosotros. Hemos trabajado mucho en “plantarlo” mejor, porque el boxeo cubano actual no es como antes del 92. Antes, los peleadores se sentaban más y la técnica era otra; ahora hay que ajustar los métodos. Kevin es un soldado: disciplina pura. Cada pelea ha demostrado que va mejorando, y ahora la oportunidad del título interino es ideal para que muestre su nivel y su potencial’’.
¿Qué le dice a Kevin antes de cada pelea?
“Más que hablar de la faja, le digo que demuestre al público, a los que lo siguen y a los que no, que es un peleador de alto quilate. Kevin es un “libro” que vamos escribiendo día a día en el gimnasio. Ha sido difícil cambiar algunos hábitos de la nueva generación de peleadores cubanos, pero el talento y la voluntad están ahí’’.
¿Qué lo impulsa a seguir entrenando después de tantos años y campeones?
“Es el amor y la pasión por el boxeo. Voy al gimnasio a divertirme, no lo veo como trabajo. Tengo 69 años, pero me siento joven, saludable y lleno de energía gracias a la interacción con los muchachos nuevos. Sigo entrenando duro, haciendo hasta 60 rounds diarios de mano para todos los pesos. La motivación viene de ver crecer el talento y mantener viva la esencia del boxeo cubano.
¿Qué diferencia a la nueva generación de peleadores cubanos de la anterior?
“Tienen talento de sobra, pero se ha ido perdiendo un poco el fuego, la intensidad de antes. Por eso hay que trabajar nuevos hábitos y mezclarlos con la técnica tradicional. Kevin es un ejemplo de cómo podemos formar peleadores completos: disciplina, técnica y hambre de triunfo’’.