Boxeo

Jadier Herrera, el nieto del oro olímpico cubano que empieza a tocar a las puertas grandes del boxeo

El cubano Jadier Herrera pelea este sábado por un título interino del WBC mientras construye, lejos de casa, un futuro que promete ir más allá de las 135 libras.
El cubano Jadier Herrera pelea este sábado por un título interino del WBC mientras construye, lejos de casa, un futuro que promete ir más allá de las 135 libras. Foto: Queensberry Promotions

Este sábado, en Oberhausen, Alemania, el nombre de Jadier Herrera volverá a aparecer en una cartelera importante del boxeo mundial.

Para muchos será apenas otro combate por un título interino del Consejo Mundial de Boxeo, pero para quienes conocen la historia —y el apellido— se trata de un capítulo más profundo: el del nieto de una leyenda olímpica cubana que comienza a reclamar su espacio en el escenario grande.

Herrera, invicto y con un índice de nocauts que no pasa desapercibido, enfrentará al panameño Ricardo Núñez por el cinturón interino ligero del WBC.

La pelea surge en medio del habitual laberinto político del organismo, pero esta vez el contexto la justifica: el campeón Shakur Stevenson apunta a un salto de división y el organismo necesita movimiento real en las 135 libras.

A sus 23 años, Herrera no es un producto terminado, pero sí uno peligrosamente avanzado. Con récord de 17-0 y 15 nocauts, el antillano ha despachado a sus últimos nueve rivales antes del límite, una cifra poco común para un boxeador formado en la escuela cubana, tradicionalmente asociada más al control que a la destrucción.

El apellido Herrera, sin embargo, pesa. Se trata de un nieto de Ángel Herrera, campeón olímpico en Montreal 1976 en los 57 kilos, campeón mundial amateur en 1978 y doble medallista de oro olímpico tras repetir la hazaña en Moscú 1980, ya en los 60 kilos.

Para el boxeo cubano, Ángel Herrera es sinónimo de excelencia, disciplina y grandeza en el ring.

Como muchos boxeadores de su generación, Jadier salió de Cuba con poco archivo público de su etapa amateur.

Se estableció en Dubai, debutó como profesional en 2021 y comenzó una carrera silenciosa, pero consistente. Allí entrena bajo la dirección del prestigioso técnico Joe McNally, conocido por su trabajo con campeones mundiales como Josh Taylor y Liam Smith.

El estilo de Herrera es marcadamente cubano, pero adaptado al boxeo profesional moderno: desplazamientos constantes, selección quirúrgica de golpes y una notable capacidad para golpear y desaparecer.

Zurdo, largo y con 5 pies 11 pulgadas de estatura para las 135 libras, su físico ya sugiere que el peso ligero podría no ser su destino final.

Núñez, con experiencia y poder, representa hasta ahora el reto más exigente de su carrera. No es una superestrella, pero sí un rival capaz de castigar errores, algo fundamental para medir el verdadero techo del joven cubano. Ganar no solo significaría un cinturón interino; significaría validación.

Más allá del sábado, el futuro de Herrera parece apuntar alto. Firmado por el promotor Frank Warren y con una estructura profesional sólida, el camagüeyano encaja en ese perfil incómodo del boxeo actual: mucho riesgo para los campeones, pero todavía sin el nombre que garantice grandes bolsas

Este sábado no se define una carrera, pero sí una dirección. Y si el nieto de Ángel Herrera logra superar esta prueba, el boxeo tendrá que empezar a pronunciar su nombre con más atención, porque el legado, esta vez, no se queda solo en la historia.

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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