Campeón en dos empresas de bare knuckle, peleador cubano marca época a mano limpia
Alberto “El Indio” Blas volvió a confirmar que su nombre ya pertenece a la élite del bare knuckle boxing.
La noche del sábado, en el evento BKB 50, celebrado en el James L. Knight Center de Miami, el peleador cubano noqueó de manera contundente al excampeón Harold McQueen para conquistar el título mundial superpluma de este circuito de boxeo a mano limpia.
Blas fue de menos a más, imponiendo presión constante y precisión quirúrgica. Tras derribar a McQueen en el segundo asalto, volvió a enviarlo a la lona en el tercero, antes de conectar un demoledor uppercut en la esquina que terminó por sentenciar el combate.
El árbitro no dudó y detuvo la pelea a los 2:20 del tercer round, decretando el nocaut técnico.
La victoria no solo le otorgó el cinturón inaugural de la división, sino que también extendió su invicto en el bare knuckle a siete triunfos, una racha que impresiona aún más si se considera que seis de esas victorias han llegado por la vía rápida, la mayoría en el primer asalto.
Para Blas, excampeón de BKFC, el triunfo representa la consolidación de un legado poco común en esta modalidad. Con el título de BKB y en la modalidad del triángulo, el cubano se convierte en campeón mundial en dos de las principales promotoras de bare knuckle, un logro que lo coloca en un territorio reservado para muy pocos.
El combate ante McQueen, un peleador experimentado y con historial de campeón, también sirvió para disipar cualquier duda sobre el nivel competitivo de Blas. No solo mostró su acostumbrado poder ofensivo, sino también paciencia, lectura del rival y la capacidad de cerrar el combate en el momento justo.
La velada BKB 50 tuvo un significado especial al marcar el evento número 50 de la promotora, precisamente en Miami, ciudad donde nació la empresa y donde Blas ha construido buena parte de su carrera. El escenario y el desenlace parecieron hechos a la medida de un peleador que entiende cómo brillar cuando las luces están más encendidas.
Con el cinturón superpluma ya en su poder, el futuro inmediato de Blas apunta a nuevos retos y posibles defensas titulares, pero también a la conversación inevitable sobre su lugar entre los mejores exponentes del bare knuckle moderno.
A juzgar por lo visto el sábado, El Indio no solo llegó para quedarse, sino para marcar época.
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de febrero de 2026, 2:33 a. m..