Peleador cubano ante nueva ruta para buscar una faja mundial por segunda vez en el 2026
La división ligera acaba de recibir una sacudida de esas que cambian el mapa. La Federación Internacional del Boxeo (IBF) ordenó oficialmente una eliminatoria entre el cubano Andy Cruz y el estadounidense Albert Bell para definir al próximo retador obligatorio al título mundial de las 135 libras.
No es un simple combate más en el ranking. Es una puerta directa al campeonato y por eso una fuente del equipo del matancero confirmó a este diario que sí piensan aceptar ese reto que les permitiría volver de nuevo a la cima de la división.
Cruz, séptimo clasificado, y Bell, sexto en la lista del organismo, deberán confirmar su disponibilidad antes del 19 de febrero. Si no hay acuerdo, la IBF correrá la lista y ofrecerá la oportunidad al siguiente contendiente disponible. El mensaje es claro: el que no quiera pelear, se baja del tren.
La sanción tampoco deja margen a especulaciones. Cualquier púgil que rehúse negociar caerá por debajo del puesto 10 durante seis meses y, mientras dure el proceso, ninguno podrá aceptar otro combate. Es ahora o ahora.
Para Cruz, campeón olímpico y uno de los talentos más finos que ha salido del boxeo cubano en la última década, esta orden representa la vía más corta hacia una corona profesional, tras caer en su primer intento de ser campeón frente a Raymond Muratalla en Las Vegas.
Desde su salto al profesionalismo ha ido quemando etapas con serenidad, pero sin pausa. Esta eliminatoria lo coloca, literalmente, a un triunfo de disputar un título del mundo por segunda ocasión, lo que habla bien alto de su talento y habilidad en el cuadrilátero.
Bell, invicto y con hambre de escenario grande, entiende también lo que está en juego. Ganar lo convertiría en el número uno del ranking y en aspirante obligatorio, una posición de enorme peso político y deportivo en una división donde abundan nombres y talento.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de febrero de 2026, 3:33 p. m..