Peleador cubano levanta la voz tras su victoria en dirty boxing y apunta directo al título en BKFC
La victoria ya estaba en las tarjetas, pero para Bryan “El Gallo” Durán había algo más en juego.
Su presentación en el Dirty Boxing no solo representaba una nueva incursión en su carrera, sino también una oportunidad para expresarse sin filtros. Y tras imponerse con claridad, el cubano dejó un mensaje que fue más allá del resultado.
“Ganar es ganar donde sea”, soltó Durán con la seguridad de quien atraviesa un gran momento. Pero su lectura no se detuvo ahí.
El triunfo en Miami también le permitió reconectar con una parte de su identidad que, según explicó, había estado limitada por circunstancias externas.
“Hice a Cuba orgullosa de nuevo… y ahora nadie me va a parar. Vamos a hablar las cosas como son de verdad”, afirmó.
Sobre el ring del James L. Knight Center, Durán mostró control, presión y madurez para imponerse en una disciplina distinta.
Sin embargo, lejos de romantizar la experiencia, fue directo al evaluar una de las principales diferencias del formato: los guantes de cuatro onzas. Y su veredicto fue claro.
“La verdad, no me gustan. No hay nada como pegarle a alguien a mano limpia”, confesó.
Para un peleador que ha construido su identidad en el bare knuckle, la sensación no es la misma. Incluso fue más allá al explicar que, en su experiencia, el golpeo con guantes puede resultar más incómodo.
“Te lastimas hasta más porque no puedes apretar la mano bien”, añadió.
Esa declaración no solo revela una preferencia técnica, sino también reafirma dónde se siente más peligroso.
Durán es, ante todo, un peleador hecho para el intercambio directo, para la contundencia sin intermediarios. Y es precisamente en ese terreno donde visualiza su próximo gran paso.
Con la mirada puesta nuevamente en Bare Knuckle Fighting Championship (BKFC), el cubano no esquivó la pregunta sobre su futuro inmediato.
Su respuesta fue tan breve como ambiciosa: “Creo que es el título mundial. Es lo que estamos esperando”.
Pero detrás de esa aspiración hay una historia pendiente. La única derrota en su carrera contra el actual campeón Kai Steward sigue siendo una espina, y Durán no tiene intención de dejarla en el pasado sin respuesta.
“La única pérdida que tengo fue con ese chamaco, así que la quiero de vuelta”, aseguró, dejando claro que la revancha no es una opción, sino un objetivo.
Además, quiso contextualizar aquel resultado. Según explicó, no llegó en plenitud física a ese combate, aunque evita usarlo como excusa.
“Fui con una lesión, pero eso no importa. Los campeones ganan como quiera, aunque sea con la cabeza”, afirmó, en una frase que resume su mentalidad competitiva.
Hoy, con una victoria sólida en el Dirty Boxing y un nocaut reciente en BKFC, Durán parece haber encontrado una inercia difícil de frenar.
Su paso por esta nueva disciplina no solo amplía su perfil, sino que refuerza su confianza de cara a lo que considera el verdadero objetivo: volver a pelear por la cima.
En un momento clave de su carrera, Durán no solo está ganando peleas. Está definiendo su narrativa. Y todo apunta a que su próximo capítulo podría escribirse nuevamente a puño limpio, con cuentas pendientes y un título en juego.