Boxeo

Boxeador cubano no puede nadar contra la corriente y cae por TKO tras mucha inacción

El cubano Orestes Velásquez cayó por nocaut técnico en el quinto asalto ante una de las mayores promesas de Uzbekistán Ruslan Abdullaev tras más de dos años alejado del cuadrilátero.
El cubano Orestes Velásquez cayó por nocaut técnico en el quinto asalto ante una de las mayores promesas de Uzbekistán Ruslan Abdullaev tras más de dos años alejado del cuadrilátero.

El reto era enorme desde el momento en que se anunció la pelea. Más de dos años de inactividad, un regreso sin combate previo de ajuste y, al otro lado del ring, uno de los prospectos más cotizados del boxeo uzbeko. La apuesta resultó demasiado arriesgada para Orestes Velásquez.

El cubano regresó al boxeo profesional este sábado, pero terminó cayendo por nocaut técnico en el quinto asalto frente al invicto Ruslan Abdullaev, quien confirmó por qué es considerado una de las jóvenes figuras con mayor proyección dentro de la división superligera.

Desde el campanazo inicial, Abdullaev impuso velocidad, precisión y una actividad que contrastó con el largo período fuera de acción de Velásquez. El uzbeko incluso envió a la lona al cienfueguero en el primer asalto, una señal temprana de las dificultades que tendría por delante el peleador cubano.

Sin embargo, Velásquez nunca dejó de intentarlo. Fiel a su estilo ofensivo, buscó la pelea, avanzó y trató de encontrar espacios para conectar su poder, consciente de que necesitaba cambiar el rumbo del combate con un golpe importante. Pero Abdullaev respondió con inteligencia, controlando la distancia y castigando cuando se presentaban las oportunidades.

El desenlace llegó en el quinto episodio. Un preciso gancho al hígado impactó de lleno sobre el cubano y lo envió nuevamente a la lona. Aunque intentó recuperarse, el daño era evidente y el árbitro decretó el nocaut técnico, poniendo fin a una pelea que se había tornado cada vez más favorable para el boxeador uzbeko.

La derrota deja a Velásquez con más preguntas que respuestas sobre su futuro inmediato, aunque también debe analizarse dentro de un contexto particular. No se trató de una reaparición frente a un rival de nivel medio ni de una pelea diseñada para recuperar confianza. El cubano eligió regresar directamente contra un peleador joven, invicto y respaldado por una sólida escuela amateur que lo proyecta como un contendiente de relevancia en los próximos años.

Para Abdullaev, la victoria representa otro paso firme en su ascenso. Para Velásquez, en cambio, significa el inicio de una nueva etapa en la que necesitará recuperar continuidad y ritmo competitivo si desea volver a posicionarse dentro de una división que no espera por nadie.

La noche en California dejó una conclusión evidente: el talento del cubano sigue ahí, pero la combinación de una prolongada inactividad y un rival de tanta calidad terminó convirtiendo su regreso en una misión demasiado complicada.

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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