Giro inesperado para púgil cubano: la eliminatoria mundialista se cae y ahora busca un nuevo rival
Cuando parecía que Andy Cruz tenía definido el camino para volver a colocarse a las puertas de un título mundial, el boxeo volvió a recordarle que pocas cosas son definitivas sobre un cuadrilátero.
El cubano se quedó sin rival para la cartelera del 18 de julio en Los Ángeles después de que Albert Bell, con quien tenía pactada una eliminatoria final de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), aceptara una pelea de último minuto contra el prospecto estadounidense Abdullah Mason para el próximo 4 de julio.
La noticia representa un inesperado giro para Cruz, quien había encontrado en Bell una oportunidad ideal para regresar a la conversación por una corona mundial tras la cerrada derrota sufrida en enero ante Raymond Muratalla.
Ahora, el equipo del campeón olímpico trabaja contrarreloj para encontrar un sustituto que le permita mantenerse activo y conservar su espacio dentro de una cartelera importante.
La situación se desencadenó cuando Joe Cordina, quien originalmente iba a enfrentar a Mason, experimentó problemas relacionados con su visa.
Bell aprovechó la oportunidad y aceptó reemplazarlo, una decisión que automáticamente provocó la cancelación de la eliminatoria que tenía programada contra el cubano.
Para Cruz, el cambio llega en un momento delicado.
Después de una brillante carrera amateur coronada con el oro olímpico y múltiples títulos mundiales, el matancero había logrado avanzar con rapidez en el profesionalismo hasta recibir su primera oportunidad titular apenas en su séptima presentación.
Aunque cayó ante Muratalla en un combate competitivo, el desempeño del cubano confirmó que pertenece a la élite de la división ligera y que sigue siendo uno de los contendientes más peligrosos de las 135 libras.
Precisamente por eso la pelea ante Bell resultaba tan importante.
Una victoria lo habría colocado nuevamente en posición privilegiada para reclamar otra oportunidad mundialista. Ahora el panorama se vuelve menos claro, aunque no necesariamente menos prometedor.
La prioridad inmediata para Matchroom y el equipo de Cruz es encontrar un rival de calidad que mantenga vivo el interés deportivo de la fecha del 18 de julio y que permita al cubano seguir acumulando argumentos para una nueva oportunidad por el campeonato.
A sus 30 años, Cruz no puede darse el lujo de permanecer inactivo demasiado tiempo en una división repleta de talento y nombres emergentes. Cada pelea cuenta y cada oportunidad puede marcar la diferencia entre volver rápidamente a la cima o tener que recorrer un camino mucho más largo.
Por el momento, el rival cambió, los planes se alteraron y la eliminatoria desapareció. Pero el objetivo sigue siendo exactamente el mismo.
Andy Cruz continúa persiguiendo el título mundial que muchos consideran una cuestión de tiempo y no de capacidad.