Lo mejor que puede hacer Mayweather por el boxeo: irse de una vez
Después de jugar con la opinión pública por más de una década, de hacernos girar en círculos y aguardar sus decisiones, ¿cómo vamos a creerle a Floyd Mayweather cuando dice que este sábado ante Andre Berto será la última vez que suba al ring? Nadie confía en su palabra, no hay un ser humano en el planeta que reconozca un ápice de verdad en sus declaraciones.
La prueba más contundente contra Floyd es esa monumental arena que se construye en el MGM Grand para ser inaugurada en la próxima primavera y que ya se asocia, en el secreto corporativo de Las Vegas, al nombre del mejor púgil libra por libra en el momento en que él se decida a redondear ese 49-0 que habrá de lograr el sábado y convertirlo en 50.
Nadie mejor que Floyd sabe que su legado llevará para siempre el asterisco de haberse medido a un contendor mediocre como B erto en el momento final de su trayectoria. Imaginen todos aquellos que no pagarán los $74 del Pago Por Ver al campeón de campeones jugueteando de forma predecible y aburrida con un rival tan desgastado como el chico que nació en Winter Haven, aquí en la Florida.
A no dudarlo un espectáculo deprimente, una salida nada elegante para quien derrotó a tantos guerreros de calibre. ¿Cuál fue la lógica tras la elección de Berto? No se entiende. Los ejecutivos de SHOWTIME deben estar halándose los pelos todavía cuando se menciona el nombre del rival escogido para cerrar el ciclo de seis peleas con la poderosa cadena de televisión.
Sin duda, Floyd enfrentó a los mejores de su era, pero lo hizo cuando a él le pareció conveniente en tiempo y espacio, estudiando sus fallas físicas y humanas, sus grietas, y pudiera argumentarse que el último gran oponente, todavía con habilidades para vencerlo, fue Oscar de la Hoya en el 2007, con mención especial para Miguel Cotto en el 2012.
Cada vez que Floyd anunciaba un futuro combate, el resto de los welters y los medianos del mundo salivaban como los perros de Pánfilov, haciendo una fila india igual que las damas de un cuento de hadas en espera de que el apuesto príncipe las seleccionara al gran bail e. De ese dependía la salud de la cuenta bancaria y el ego momentáneo.
Floyd pudo haber elegido a cualquiera, a un Keith Thurman, a un Amir Khan, un Timothy Bradley…y a todos los hubiera derrotado, pero al menos habría presentado una cierta imagen de paridad o al menos de competitividad, una ventana mínima a la sorpresa.
Con Berto resulta imposible. Quizá sea el peor de sus rivales, un hombre con marca de 3-3 en sus seis pasadas peleas y que desde la torrencial batalla y derrota contra Víctor Ortiz en el 2011 ha perdido cualquier rasgo de relevancia. Floyd pudo haber elegido al que le hubiese venido en gana. Si humilló a Manny Pacquiao al obligarlo a aceptar una bolsa menor, ¿quién osaría ahora negarse a sus reclamos de diva?
La única forma en que el público se tragara esta farsa sería mediante el "regalo'' de pasarla en televisión abierta, para que las grandes masas se deleitaran, una vez última, con la grandeza del soberbio Floyd.
Pero vamos a engañarnos y a creerle por un momento que este es su adiós del boxeo. Con marca de 49-0, ¿dónde ubicar a Floyd en el ranking de los libra por libra de todos los tiempos? Algunos lo ubican entre los 10 mejores, otros lo sitúan más allá del círculo de los 50, pero no cabe duda de que fue el mejor de una época marcada por una mediocridad rampante.
En Floyd Mayweather conviven lo mejor y lo peor de este momento. La brillantez defensiva de un general del ring con el instinto de un rancio comerciante que ha exprimido al boxeo y sus aficionados de la pasión y la ingenuidad. No temo en decir que el boxeo estaría, ahora, mejor sin él, para que su partida suponga un nuevo compás, para que nunca más se elija a dedo rival ni condiciones. Ojalá y Floyd haga verdad de su palabra y el sábado sea la noche de su retiro…¡Y es que no le creo!
Siga a Jorge Ebro en Twitter: @jorgeebro
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de septiembre de 2015, 11:27 a. m. with the headline "Lo mejor que puede hacer Mayweather por el boxeo: irse de una vez."