Boxeo

Colombiano ayuda a púgil cubano a conquistar el mundo


SULLIVAN BARRERA (izq.) durante un combate en Atlantic City, N.J.
SULLIVAN BARRERA (izq.) durante un combate en Atlantic City, N.J. AP

Luis Molina es el primero en reconocer que en el mundo del boxeo hay que derribar constantemente molinos de viento, porque el deporte se ha convertido en sinónimo de trabas y problemas.

Pero el empresario colombiano está decidido a triunfar y hacer triunfar al cubano Sullivan Barrera en medio de un clima difícil y en una división complicada como la de las 175 libras.

Nacido en Hialeah –sus padres llegaron en 1976 desde Medellín-, Molina vive a paso entre Estados Unidos y Colombia, pero siempre con Barrera en la mente, a quien no le deja de recalcar todos los días que “usted vino a este país a conquistar el sueño americano y no a perderlo’’.

¿Cómo llegas al boxeo?

“Desde pequeño siempre amaba a este deporte. Recuerdo ver los fines de semana muchas peleas junto a mi padre y en el 2000 conocí a un famoso entrenador que se llama Donald Turner, quien estuvo en la esquina de Evander Holyfield y muchos otros guerreros, y con él cultivé una gran amistad, aprendí muchos secretos y conocí a mucha gente’’.

Sullivan fue para ti una especie de descubrimiento…

“Lo conocí a través de otro entrenador que me dijo que debía ayudar al chico, que tenía mucho talento y dejarlo pasar sería una desgracia para el boxeo. En ese momento Sullivan tenía un problema con su promotora anterior y yo lo ayudé a comenzar de nuevo’’.

¿Cuándo lo viste en el ring por primera vez qué te pareció?

“La calidad le salía por los cuatro costados, pero eso no era problema para él, sino su ambiente. Sus condiciones de vida no eran las mejores, tenía que trabajar en la mañana y en la noche. Era complicado, pero le dije que si me ayudaba, yo lo ayudaba’’.

¿Explícate más?

“Yo le dije, si tú te enfocas y te dedicas al boxeo, yo voy a hacer que tu vivas para eso y vivas de eso. Le recalqué que era preferible sufrir ahora y disfrutar después, y él hasta ahora ha cumplido su parte y yo la mía. Su progreso ha sido notable’’.

¿Cómo logras que un entrenador tan exigente como Abel Sánchez aceptara a Sullivan?

“Por mis contactos yo conocía a Abel y le dije que le diera una oportunidad y lo observara. Abel se dio cuenta de que con la guía precisa de ese diamante en bruto sacaría una obra de arte. Sullivan se fue a vivir con él a las montañas de California y ahora son como padre e hijo’’.

Mánager colombiano y púgil cubano, esa relación se ve poco.

“Admiro mucho el boxeo cubano y lamento mucho este momento actual donde se ha perdido el amor por la técnica y la inteligencia en el ring. Lo digo sin que me quede nada por dentro, el boxeo es puro show y los cubanos son otra cosa’’.

¿Qué cosa en específico?

“Son portadores de un arte antiguo, mira a Guillermo Rigondeaux, es una pena no verlo más a menudo en los encordados, y es que el boxeo está grave por los problemas de las promotoras, los mánagers, no se respeta la palabra y la televisión manda’’.

¿Cómo haces para no decepcionarte?

“Yo estoy en el boxeo solo por Sullivan, cuando él se vaya, no sé si tenga el deseo y la fuerza de continuar, pero en este momento, por él, echo rodilla en tierra y hago lo que haya que hacer’’.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de diciembre de 2014, 3:30 p. m. with the headline "Colombiano ayuda a púgil cubano a conquistar el mundo."

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